La Contienda2Guardé el recorte de un reportaje interesantísimo de la revista OCU Compra Maestra de hace un año, sobre la importancia del bienestar de los animales que luego vamos a comer, es decir, de los que vamos a obtener carne, huevos o leche. Aclara el texto que no es solo por cuestión moral, sino porque el buen trato que reciban estos animales dará un producto de mayor calidad en nuestra mesa.

Según los expertos, el estrés en los animales –como de las personas- puede causar reacciones físicas negativas a corto o medio plazo, porque debilita el sistema inmunitario, pero también porque favorece las enfermedades infecciosas. Al tratarse de animales criados para darnos alimentos básicos, sería interesante cuidarlos y procurarles una vida feliz, como responsabilidad del granjero.

Es lógico que el estrés provoque enfermedades con más frecuencia en los animales, lo que supone más gasto en veterinario y medicamentos. Estos últimos pueden permanecer algún tiempo en el organismo del animal, que además luego consumiremos nosotros como residuo.

Y también, esa misma “mala vida” de los animales puede ocasionar accidentes en su lugar de estancia o en el transporte, con lo que supone de complicación una herida, como vía de entrada de bacterias o de mal aspecto o defecto de la propia carne.

En el reportaje de OCU se comenta que la mayoría de las ganaderías se han ido seleccionando genéticamente para tener poca grasa, produciendo animales con capilares frágiles, con mayor tendencia a los derrames en cualquier descuido. Además, el nerviosismo de los animales antes del sacrificio, disminuye el nivel de glucógeno (biomoléculas para reserva energética), impidiendo una normal maduración de la carne y reduciendo también su valor comercial: de ahí que se dedique a otros derivados cárnicos, por su peor aspecto, aunque no cambie sabor y textura, bajando el valor para el consumidor.

En el reportaje se incluye una entrevista a Xavier Manteca I Vilanova, profesor de Etología y Bienestar Animal de la Universidad Autónoma de Barcelona, que en resumen, habla no solo de la importancia de las instalaciones ganaderas, sino sobre todo de observar al animal y su comportamiento. La calidad de la carne también aporta información sobre el bienestar del animal. Subraya el experto que no es imprescindible la producción ecológica para dar buena vida a un animal, ya que hay explotaciones con altos niveles de cuidados que no lo son. Declara que el etiquetado del producto no da información, por lo que el consumidor interesado no puede averiguar nada. Y por último, defiende que la carne de animales bien tratados no tiene por qué ser necesariamente más cara, ya que su retorno económico será más alto. Es necesaria también la educación del personal cuidador del animal, así como en el veterinario o el técnico agrícola.

El estudio de OCU sobre el bienestar animal resume que cuidar bien a los animales no es algo tan difícil, es cuestión de ofrecerles un establo confortable, una cría extensiva bien planificada y un transporte familiar, sin desconocidos, y que el lugar de sacrificio sea tranquilo, evitando el sufrimiento en el momento del mismo. Y en el caso de los cerdos, la obligatoriedad de anestesia en la castración quirúrgica.

Fuente: Revista OCU COMPRA MAESTRA, número 388- enero 2014