agenda semanalCuando yo era pequeña estaba mal visto preguntar a alguien por lo que había comido aquel día en su casa, pues se consideraba una falta de educación, como una indiscreción. Hoy es muy normal hablar del menú de casa, tanto del almuerzo como de la cena. Por ello, para general morbo de mis posibles lectores, fotografié la doble página de mi agenda de cocina, que representa una semana con sus menús. He abierto el interior de nuestra alimentación de casa, y sin cobrar por esa exclusiva.

En la agenda no hablo del desayuno, por aquello de que no solemos variarlo demasiado. Comenzando por el zumo de naranja, continuamos con la tostada de jamón ibérico o bien cocido, con su poquito de buen aceite, terminando con una taza mediana de café (Arábica por supuesto) con leche semidesnatada y una punta de la cuchara con miel. A media mañana tomamos un recordatorio de desayuno, a base de frutas, para hacer más corto el tiempo hasta el almuerzo.

En la agenda se indica el plan de comida del almuerzo, que cambia cada día de la semana, combinando la proteína con la de la cena, y procurando que no sea la misma. Las legumbres caen dos veces en la semana, así como el arroz y la pasta. Proteínas de pescado y carne blanca como el pollo o el pavo, también se consumen un par de veces. La verdura nunca falta.

La merienda tampoco se refleja en las hojas del dietario, aunque está formado por algún trozo de queso fresco y un yogur, sin contar alguna infusión calentita con media torta de Inés Rosales. En casa la merienda no se perdona.

Y la cena, la comida más ligera del día, lleva su tortilla o su pescado, su verdura y su fruta. Eso sí, antes de ir a la cama, caen 3-4 nueces.

No suelo preguntar a la gente por el menú diario de su casa, pero me huelo que cada vez planifican menos sus comidas, compran peor y cocinan menos.

Esta es mi agenda y esto es lo que comemos durante una semana. Eso sí, estamos procurando disminuir un poco las raciones, sin perder la diversidad de alimentos, y creo que nos está yendo bastante bien.

Os dejo el enlace del blog de Cristina Galiano, en el que hace un interrogatorio indiscreto pero de lo más concreto, sobre los hábitos alimenticios propios. Merece la pena ponerse a pensar todas estas cuestiones.