El Faro El Puerto portadaConsiderado uno de los mejores cocineros de la provincia, si no el mejor de todos, Fernando Córdoba ha cumplido 25 años en su establecimiento en la localidad portuense, El Faro de El Puerto, sucursal con personalidad propia de la casa matriz, El Faro de la calle San Félix, en el barrio de La Viña, en Cádiz. He tenido la suerte de conocer a Fernando Córdoba como ponente, en unos cursos de la Universidad de Cádiz, pero me quedaba lo más importante, saborear su cocina. A eso fuimos hace un par de semanas.

Situado en un chalet con amplio aparcamiento y rodeado de pinos, El Faro de El Puerto es de fácil acceso para el que entra en la ciudad por primera vez. Creo que la finca fue en su día la famosa sala de fiestas y discoteca El Oasis. Hoy está muy bien rehabilitada, embellecida y adaptada a restaurante, con diferentes ambientes y una gran luminosidad. El Faro de El Puerto es un lugar de lujo, que conviene conocer, aunque por su precio pongamos limitaciones a su frecuencia.

Comer a base de platitos, raciones, en mesitas altas es también un placer; hace un año que las instalaron. Fue obligado pedir las tortillitas de camarones, que aquí son una auténtica obra de arte, por tamaño, diseño, aspecto, composición y enriquecimiento a base de algas marinas gaditanas. En fin, una creación propia que hay que inmortalizar entre todos, porque es un plato patrimonio gaditano, que tiene infinidad de interpretaciones. Las tortillitas de camarones de Fernando Córdoba son de autor, y creo que pueden estar con orgullo en cualquier pabellón turístico de alta cocina internacional.

El Faro de El Puerto mosaicoTras el impacto de las tortillitas, pedimos unas albondiguitas de marisco y algas (excelentes la suavidad y sabor, fuera de lo normal); le siguió una tostada de anchoas sobre pisto (sublime); apareció la musaka de verduras con salsa de yogur (fina, ligera, rica); enseguida le tocó el turno al calabacín sobre hojaldre y parmesano gratinado (este plato me impactó).

De beber, pedimos cerveza sin alcohol (para el conductor, por el camino de vuelta) y yo no quise distinguirme demasiado y pedí una cerveza Maier, la gaditana.

Fue un almuerzo de lujo, a base de platos-raciones, hechos por una cocina de 5 tenedores, servidos a su tiempo, y por un equipo de camareros magníficos “cuentatapas”, como debe ser, acorde con el producto que transportan de cocina a mesa. Cocina gaditana elevada a su máxima potencia en sabor, suavidad y exquisitez, desde el mismo producto hasta la salsa.

¡Ah! se me olvidaba el postre, la tarta Paulova, la joya de su repostería, con nata suave y frutos rojos y fresas.

Por pura curiosidad, pregunté por el tipo de café que emplean, y, lógicamente, tienen café de Colombia, variedad arábica, como no podía ser menos.

Cuidan el pan, el café, la cadencia del servicio y la información que pide el cliente. Por algo El Faro de El Puerto es un restaurante de altísima calidad.

Sus precios van también en la línea alta, pero evidentemente, concilian calidad-precio.