Nueva etiqueta en alimentosHe cogido información de tres sitios: la revista OCU, la web Gastronomía y Cía y el periódico El Pais, los cuales dedican espacio a hablar del nuevo etiquetado de los alimentos, más completo y útil para el consumidor; esta nueva normativa está obligando al personal de la hostelería –entre otros- a formarse debidamente, según indicaciones de la Unión Europea. De todos modos, a pesar de las mejoras, por lo que dicen las asociaciones de consumidores, seguiremos necesitando una buena lupa a la hora de leer la etiqueta de los alimentos envasados que vayamos comprando.

El Reglamento del nuevo etiquetado sobre información alimentaria facilitada al consumidor, entró el vigor el pasado 14 de diciembre, y supone una gran ayuda para el usuario, pues incluye obligatoriamente la información nutricional, además de otros datos de interés como por ejemplo el origen de las grasas vegetales presentes en los alimentos, un misterio que ahora se desvela para bien del control de la alimentación del consumidor.

De ese modo, podremos saber cuánto de saludable o de perjudicial son unas galletas o unas patatas fritas de paquete, pues su etiqueta nos lo dirá. Asimismo, nos enteraremos de los alérgenos presentes en un alimento.

Según El Pais, son unas 28.000 empresas del sector alimentario en España las que se verán afectadas por el nuevo Reglamento, aunque también es cierto, que ya llevan años adaptándose al mismo.

Pero no solo tendremos información al comprar un determinando alimento, sino también al comer fuera, dónde tendrán obligación de informarnos de lo que comemos, su origen y su composición, importante para quienes sufren intolerancias o alergias. Esa información en España será casi siempre verbal por parte del personal de sala del establecimiento (esto tiene sus inconvenientes).

Otro dato interesante es poder conocer si el producto que compramos es fresco o congelado, de tal modo que sepamos luego como conservarlo en frío –evitando la perjudicial “recongelación”-.

Aunque la nueva normativa es una clara mejora a favor del comprador, la mayoría de los consumidores se quejan de que no se hayan incluido las bebidas alcohólicas, así como los productos a granel. La Comisión Europea tendrá que informar si será obligatorio indicar la presencia de las nefastas grasas trans en los alimentos.

La letra pequeña de la etiqueta se amplía para mejorar su lectura (1,2 mm. de altura de letra, para los envases de tamaño normal). Las Asociaciones de Consumidores no están satisfechas con esta medida.

No solo para la carne de ternera será obligatorio indicar su procedencia en las etiquetas, sino también la de cerdo, ovino y aves de corral. También habrá que informar en alimentos envasados como frutas y verduras, miel o aceite de oliva.

La sal es otro de los factores que deberán ser declarados en un alimento; lo mismo ocurrirá con la composición nutricional de los alimentos, es decir, valor energético, grasas, grasas saturadas, hidratos de carbono, azúcares, proteínas, con datos por cada 100 gramos de alimento, lo que permite comparar productos entre sí. La existencia de aceites deberán aclarar su naturaleza: oliva, girasol, palma, etc, y toda esta información deberá figurar junta, no dispersa por el envase.

Es interesantísimo que grasas como el aceite de palma que existen en pizzas, bollería industrial, margarinas, cremas de cacao o pasteles, ahora salgan a la luz, cuando antes se representaban como aceite vegetal.

Resumen:

Conoceremos el origen de la carne de cerdo, pollo, cordero y cabra, además de la ternera.

Sabremos cuantos alérgenos podremos encontrar en un alimento.

Dispondremos de una buena información nutricional.

Tendremos información de la verdadera naturaleza de las grasas vegetales.

Pero:

No se incluyen las bebidas alcohólicas.

No se habla de cantidades diarias recomendadas.

Aún no se han incluido los productos a granel.

Queda pendiente en el plazo de tres años, emitir informe sobre la viabilidad de indicar país de origen para carnes, leche, empleados como ingredientes de productos lácteos, es decir, ingredientes que representan más del 50% del alimento.