Cazalla Sierra CartujaEl pasado sábado tuvimos la oportunidad de conocer la localidad sevillana de Cazalla de la Sierra, en una excursión organizada con nuestros antiguos compañeros, y de la mano de Experientia-Turnature, empresa dedicada a mostrar la comarca, su historia, sus tradiciones y su gente. En la visita, Patrimonio, viticultura y gastronomía se ofrecieron en toda su riqueza en esta población de la sierra norte de Sevilla.

El monasterio de La Cartuja fue el primer destino visitado, edificación cuyos primeros restos datan del neolítico, con claros vestigios árabes. El lugar fue un complejo de explotación de minas y huertas, caracterizado por la existencia de manantiales. Ya el rey Pedro I, allá por el siglo XIII, cazaba en el lugar (El Castillejo). La Cartuja de Cazalla es filial de la de Sevilla, como lugar de retiro frente a la asfixia del ambiente de la capital. Tras algunos años de decadencia, en 1750, Pedro de Aguilar, un mecenas extremeño, ingresa en el convento y emplea su fortuna en su ampliación y embellecimiento. La Cartuja también conserva restos mudéjares y barrocos. En 1730 la corte de Felipe V se traslada a Cazalla de la Sierra, permaneciendo allí varios meses.

Cazalla Sierra Cartuja2Los primeros monjes llegados a esta Cartuja en 1479, eran jerónimos. El monasterio fue previamente una mezquita (año 700). Los árabes trabajaban el hierro. Fue Fernando III quien la recupera y la convierte en pabellón de caza. En el lugar había osos.

Se observan en el templo principal restos de arquitectura gótica sevillana así como de barroco navarro, estilos que conviven armónicamente. Con motivo de la Guerra de la Independencia, en 1810 se expulsa a los monjes, que regresan en 1814, habiendo sido el lugar un centro de detención y más tarde un refugio de ganado. La Cartuja –en preocupante estado de ruina- fue reconstruida fielmente.

Junto a los monjes cartujos vivían los hermanos legos (de hábitos marrones), que eran los trabajadores del lugar, con abundantes talleres de artesanía y almacenes, y que contaban con dependencias y claustro propios. La vida de los monjes se caracterizaba por la austeridad. Cuanto menos tienes, eres más libre, era su lema.

En La Cartuja no se comía carne, ni lácteos. Tras la comida del domingo, los cartujos disfrutaban de tres horas de descanso y ocio. La comunidad era autosuficiente, llegando a exportar sus productos, como ocurrió con la industria de la destilería, de la que fueron sus primeros fabricantes.

El conjunto monumental está siendo rehabilitado lentamente, gracias a la iniciativa privada, que ha instalado una hospedería en las antiguas dependencias de los peregrinos (el monasterio estaba incluido en el Camino de Santiago, ruta de la Plata). Actualmente se celebran allí eventos como bodas y banquetes.

Cazalla Sierra El ClavelEl lugar es una mezcla de culturas, siendo Cazalla de la Sierra el primer exportador desde el XV de vinos tintos, junto a Constantina y Guadalcanal. Durante el barroco se exporta aguardiente. A principios del Siglo XX había en Cazalla 90 destilerías. Actualmente hay dos fábricas: Miura y El Clavel, la más tradicional, con alambiques de cobre batido que alcanzan los 180 años de antiguedad.

Degustamos anís dulce, seco y el licor de guindas, orujos de hierbas, blancos, etc. mientras recibimos las explicaciones sobre la elaboración de los productos de esta destilería: alcohol, agua, matalahúva, ceniza de leña, etc., tamizado. La leña para el fuego es de encina o de olivo. El proceso –con cuatro destilaciones- dura 10 meses.

Cazalla de la Sierra es una localidad de bello paisaje, a poco más de una hora de Sevilla, que está alcanzando notoriedad gracias a sus bodegas de tinto y su excelente gastronomía, que en esta época, se caracteriza por la cocina de setas. Ya hablaremos de ella.