Ya hay níscalos en mi frutería. Por cierto, no todas las setas que venden por ahí lucen luego en la cocina. A veces he comprobado que no saben a nada. Pero estos níscalos estaban riquísimos con el arroz, que además llevaba calabaza de la variedad violín, y para rematar un chorreón de vermut de Bollullos del Condado (Huelva). Un plato rico y con personalidad diría yo.

Ingredientes: 250 g. de arroz bomba, 100 g de calaba, 250 g de níscalos, 1 cebolla, 12 gambas, 1 chorreón de vermut, aceite de oliva virgen extra, sal y caldo casero (una zanahoria, una cebolleta, medio apio y un pimiento verde, y las cabezas de las gambas).

Vamos preparando el caldo con todos los ingredientes, para que cueza alrededor de 40 minutos.

Cortamos la calabaza en trozos pequeños y reservamos; picamos la cebolla y la ponemos a pochar. Aparte, salteamos las gambas con un poco de vermut. Reservamos.

Limpiamos y troceamos los níscalos, operación que haremos con cuidado, para que no nos queden restos de tierra.

Al sofrito de cebolla añadimos la calabaza y las setas y pochamos unos quince minutos. Ponemos ya el arroz, otro chorreón de vermut, el caldo caliente y programamos diez minutos fuerte y diez minutos suave. Unos dos minutos antes, colocaremos las gambas para que terminen de hacerse. Corregiremos de sal.

Un arroz riquísimo.