cocina para combatir la crisisDoce claves para combatir la crisis en el hogar” decía el titular de la entrada en el blog de Cristina Galiano, siempre tan certera en sus apreciaciones. Comer cuesta dinero, pero una buena gestión en la cocina es garantía de gastar bien y, sobre todo, de comer bien. Está claro que la crisis ha modificado muchos de los hábitos de nuestra población. He resumido estas claves y he puesto algo de mi cosecha.

1.- Comprar siempre con una lista. En ella se incluirán los productos ya terminados de los que consumimos habitualmente, y que responderán a los menús que vayamos a preparar durante la semana. Si compramos algo aparte, será porque nos lo podamos permitir.

2.- Cocinar siempre en casa. Esto a veces es difícil por el tiempo disponible, pero es fundamental. De ese modo, sabremos siempre lo que vamos a comer. Los precocinados son malos y caros, aunque ricos al paladar. Desconfiad de esas croquetas, a 2 euros los 2 kilos…. Hay que recordar que las fiambreras son un gran recurso para transportar al trabajo nuestra propia comida.

3.- Lo ideal es cocinar el doble o el triple de las raciones que necesitamos a diario, para luego conservar y congelar, y no tener que tirar nada. Es una tranquilidad empezar la semana sabiendo que en el congelador tenemos al menos uno o dos potajes, que luego podremos calentar y comer sobre la marcha (por no hablar de un sofrito de arroz, que también podría congelarse y luego llevaría su caldo, también congelado, y su arroz añadido sobre la marcha). Esto es un considerable ahorro de trabajo también.

4.- Hay que olvidar el clásico filete de ternera, que según Galiano es aburrido y no es sano por ser carne roja. Lo mejor son los guisos acompañados de verduras variadas, con pescado o carne, que si es para guisar es más barata e igual de nutritiva.

5.- Hacer caldos caseros para congelar y tener disponible. Son más baratos y sanos. Eso sí, hay que trabajar un poco más, guardando todas aquellas verduras o restos de carne o pescado. En comparación con los caldos preparados, no hay color, ni sabor, ni olor.

6.- El tomate frito debería ser uno de nuestros fondos de nevera caseros. Las salsas de tomate industriales siempre llevan espesantes extraños, que luego cobran a precio de tomate. Es cuestión de ponerse una vez a la semana e ir congelando en pequeños recipientes este tomate frito casero. Nos servirá para potajes, guisos, arroces…y hasta para un simple huevo frito.

7.- Hay que olvidar la nefasta bollería industrial o galletas. Nada como unos buenos bocadillos para el desayuno y la merienda de los niños. Y, por supuesto, los bizcochos caseros, que son fáciles y rápidos, hechos con nuestro buen aceite de oliva virgen extra. Ni punto de comparación. Además, nos pueden durar hasta una semana, y pueden congelarse.

8.- Preferir la calidad sobre la cantidad. Por ejemplo, con el aceite, merece la pena comprar uno de oliva virgen extra, dosificándolo en las comidas, a consumir uno de girasol o de oliva refinado, que añadiremos sin control en nuestros platos. Lo mismo ocurre con los embutidos, más vale poco y bueno que mucho y malo. Así optimizamos recursos y resultados, y cuidamos de nuestra salud.

9.- Lo primero es la comida. Después, se ahorrará en otras cosas superfluas, como refrescos, aperitivos fuera de casa, salidas a comer fuera, etc. Para ello, hay que ignorar el efecto de la publicidad sobre los productos de alimentación, que no suelen centrarse en la calidad y en la salud, sobre todo para nuestros niños.

10.- Y en conclusión, y como diría mi madre: hay que tener siempre en casa un “Plan de comida”, es decir, algo preparado. No vale la improvisación. Y para ello, hay que meterse en la cocina.