La Legionaria1Meses esperando este momento. Por fin, hoy domingo asistimos a la versión teatral de una de las novelas más realistas de Fernando Quiñones: “Las mil y una noches de Hortensia Romero”. La eficaz actriz portuense Montse Torrent, se ha convertido en “La Legionaria”, la prostituta de Cádiz, spin off de la novela, por cierto finalista del premio Planeta en 1979. Ha sido en el pequeño Teatro Quintero de Sevilla, con una excelente puesta en escena, en formato de monólogo.

Leí hace muchos años a Hortensia Romero “La Legionaria”. Esta prostituta malagueña-gaditana, fue una superviviente más de su tiempo, un tiempo difícil, lleno de carencias materiales y sexuales. Pero hubo muchas mujeres que ejercieron de supervivientes en otros estilos de vida. Lo mismo que me enamoró el personaje en su día desde la primera página del libro, hoy me enganché a la historia desde la primera frase. Enseguida comprendes a Hortensia, la amas, la escuchas, la admiras y se convierte en tu amiga, al contarte sus muchas peripecias íntimas, locuras y batallas carnales, tal como la vida misma, aunque estas cosas oficialmente no se incluyan en las biografías.

“Las mil noches de Hortensia Romero” por Montse Torrent es un montaje escénico mínimo alrededor de una cama, dónde la protagonista va relatando y analizando su vida en la prostitución, con sus propias preguntas y respuestas, con su gran profesionalidad autodidacta. Las cortinas –doseles- del catre sirven de señales y apoyo a sus cambios de etapas personales, en las que Hortensia sale siempre vencedora, pero desgastada.

Han sido muchos los personajes similares a La Legionaria que vivieron en la segunda mitad del siglo XX en Cádiz, concretamente después de la guerra civil. Aunque nací en una vivienda propiedad del Obispado, una de las habitaciones daba a la calle con más prostitución de la ciudad. Y he escuchado muchas historias sobre el oficio más antiguo del mundo en el barrio. Al fin y al cabo, eran mujeres humanas, tal vez más humanas de lo normal, sabiendo comprender, empatizar y poner las cosas de la vida en su sitio. Pero no nos engañemos, no fueron más que dramáticas supervivientes.

La prostitución entonces era algo definido, localizado y aceptado por casi todo el mundo, y no siempre marginal. Se hablaba de la existencia de catálogos con fotos de mujeres prostitutas, a modo de muestrario para el posible cliente. Hortensia en su monólogo subraya la dureza de su profesión, que una vez asimilada, enriquece y enaltece su autoridad sobre el resto de la humanidad. La dureza es el precio de estar por encima del bien y del mal en la soledad, las necesidades y las traiciones.

Un montaje teatral que cala en el espectador. Con un aforo de 300 localidades, en el Teatro Quintero te sientes como en familia, cercano al actor, y voyeur de su actividad.

Hoy domingo, Las mil noches de Hortensia Romero finaliza sus funciones en Sevilla. Su flamante protagonista guardará poco tiempo sus altos tacones y su combinación oscura de primera y única actriz, pues continuarán las representaciones en diversas ciudades de España. Estaremos al tanto de su trayectoria.

Mucha suerte Montse.