Verduras telonerasMiren este rico plato de pasta. En nuestra casa lo hacemos todas las semanas. Lleva un fondo de verduras que ha sido elaborado minuciosamente: sofrito de ajetes, puerros, pimientos verdes, salsa de tomate, brócoli, algún calabacín, un chorrito de vino moscatel, etc., y todo en cantidad notable. Y resulta que después de tanto trajín, al juntarse con la pasta recién cocida, pues casi queda en segundo plano, porque ésta lo ocupa todo. Dicen los entendidos que en estos casos, la verdura representaría solo el 18-20% del plato. Así que estos tallarines han robado todo el protagonismo que adquirió honestamente el grupo de las verduras, con lo discretas y eficientes que son ellas. No se puede ser humilde.

Siendo un plato con una buena representación de la verdura –y además con las hortalizas más solventes- , está claro que no nos va a aportar por persona la ración mínima recomendada en una comida. Eso nos lleva a la necesidad de buscar otra ración de verduras en otro plato, por pequeña que sea, y que podría ser un simple gazpacho, unas judías verdes o unas coliflores refritas, pero dónde la verdura sea la protagonista total en su ración, sin interferencias notables de nadie (bueno, se admite una patata pequeña cocida).

Todos los expertos en nutrición insisten en que si alguno de los alimentos puede permitirse el lujo del exceso, éstos podrían ser las verduras, porque más vale que sobren a que falten, ya que siempre serán beneficiosas.

Lo dicho: aunque comamos verduras en otras elaboraciones (por ejemplo, en un potaje), hay que calcular la cantidad final de las mismas que estamos consumiendo, para asegurarnos una dosis decente en nuestra dieta.

Verduras teloneras no, sino en cantidad suficiente, con una buena representación sobre el escenario de la mesa.