Obesidad 1955He encontrado en la biblioteca de mi cuñado un volumen encuadernado con varios números de la revista Selecciones del Reader’s Digest, concretamente de junio de 1955, edición tomo XXX. Uno de sus artículos, es una entrevista hecha a un tal Fredrick J. Stare, entonces director del departamento de Nutrición de la Universidad de Harvard, y se titulaba “Kilos de más, años de menos”. (Que conste que yo aún no había nacido). Al leer el artículo, me ha llamado la atención que la opinión médica sobre la gordura no haya cambiado prácticamente en 60 años; todo ello obviando las referencias a la esperanza de vida (hoy incrementada), y a las dietas milagros (que entonces simplemente no existían. Aquí va un pequeño resumen de las respuestas del doctor Stare, por si a alguien le interesa:

  • La obesidad acorta la vida, sobre todo la que comienza en la juventud.
  • Los obesos están más expuestos a enfermar, sobre todo por la mayor tensión arterial, con el consiguiente mayor riesgo de trombosis coronaria (habla del doble o el triple).
  • El riesgo es mayor con diabetes, si por alguna causa tiene que someterse a operación quirúrgica.
  • Soportar continuamente un peso superior al normal (de grasa o de cemento….), aumenta el trabajo para el corazón y las articulaciones.
  • El aumento de grasa lesiona los vasos sanguíneos, pudiendo producir arteriosclerosis.
  • Es mayor el peligro si el aumento de peso se lleva a cabo de modo rápido (obesidad activa), en lugar de subir peso de un modo paulatino.
  • Evidentemente, las sustancias sebáceas que deposita la grasa en las arterias se pueden eliminar. Más vida con menos peso, lo mismo que comparten los actuarios de seguros de vida.
  • El modo de mantener nuestro peso normal no es fácil. Para perder peso es necesario seguir un régimen, y se suele volver a ganar tras perder peso si no se tiene firmeza.
  • Para el doctor Stare el apetito es un factor predominante, pues según estudios en el Departamento que dirige, al bajar el contenido de azúcar en sangre se produce hambre. Los “gordos” necesitan aplacar el apetito con algo (galletas, vaso de leche, pan, etc.), y a eso lo llama “tentempié científico”, o sea, tomar entre comidas, algo de lo que normalmente comemos en la mesa. Por ejemplo, un vaso de leche a las 11 de la mañana, quitará las ganas de comer luego.
  • Es importante desayunar bien, para conservar el nivel de azúcar en sangre.

Más opiniones del entrevistado:

  • Sobre los medicamentos para adelgazar, opina que solo deben tomarse con prescripción médica, si bien sirven para amortiguar el apetito.
  • Al preguntarle por los preparados de los anuncios para quitar el hambre, los llama golosinas subidas de precio, porque pueden servir para la cuestión otros alimentos más baratos, como por ejemplo el queso.
  • Se le preguntó sobre si en la gordura influye la herencia, pero respondió que no hay razón para creerlo, aunque hay muchas causas de obesidad.
  • Engorda el que come más que la energía que gasta, según su género de vida. Si en casa uno come mucho, normalmente todos comen mucho. Además, los niños imitan a los mayores.
  • La obesidad es en sí una enfermedad, como puede ser el alcoholismo (toda comparación es odiosa); tras un fracaso personal, algunas personas buscan consuelo en los excesos en la mesa, al igual que en la bebida.
  • Sobre el ejercicio, éste puede servir para rebajar el peso, según cantidad y regularidad. Por ejemplo, el ejercicio físico del fin de semana da hambre, y comer más sirve para recuperar, pero no adelgaza. No es lo mismo que si el ejercicio es periódico, frecuente, moderado.
  • El tabaco (en los años 50 aún no era enemigo público), puede moderar el apetito en cuanto al dejarlo, aumenta el peso en las primeras semanas, por la llamada satisfacción oral que produce su hábito.

Y sobre el modo de mantener su propio peso, el doctor Stare respondió:

  • Me sirvo una ración pequeña de cada plato.
  • No repito.
  • En los eventos elijo cócteles mejor que postres, y por supuesto, nunca ambas cosas.

Y la última pregunta, acerca de cambios de opinión sobre los alimentos que deberían consumir las personas con deseos de adelgazar, éstas fueron sus aseveraciones:

Prescindir de algunas clases de alimentos, disminuir la cantidad de todos ellos, excepto de las proteínas.

No hay por qué prescindir del pan, el azúcar y las patatas. La nutrición es la adecuada según la variedad de alimentos. Para rebajar peso, comer menos y seguir comiendo de todo, disminuyendo la cantidad de comida….

 

¿Hay alguna diferencia –casi sesenta años después- del discurso oficial para mantener nuestro peso?. Tal vez alguna, como por ejemplo no restringir la cantidad de proteína, que según los últimos estudios, se concluye que sí ayudar a aumentar el peso.

Y por otro lado, eso de comer de todo en los años 60 era sensato. Pero hoy, tendríamos que analizar qué clase de alimentos, ya que algunos son duramente procesados y pierden su valor nutricional, convirtiéndose en productos mediocres.

La nutrición es una ciencia joven, sujeta a nuevos estudios, análisis y descubrimientos.