Planeta Comida2Apenas veo la tele, aunque inevitablemente conozco de oídas algunos programas de cocina, bien mediante la auto publicidad durante los informativos o bien por los comentarios en redes sociales. Pero no los veo nunca, porque salvo alguno como el de Enrique Sánchez en Canal Sur (un gran Chef que cocina para enseñar y no para competir- estos programas no me llaman la atención en absoluto. No me atraen las técnicas sofisticadas ni los concursos, sobre todo cuando hay muchísima gente que come mal por no meterse en la cocina con una mínima frecuencia. Pues dicho esto, contar que me está encantando el programa de la 1 Planeta Comida, los sábados en la temprana madrugada. Un poco tarde eso sí. Pero el formato me parece genial.

Planeta Comida –es mi bloguera opinión- forma e informa. No tiene espectáculo –más que el derivado del brillo natural de los alimentos, que no es poco-; tampoco aspira a retos inútiles, estrés improductivo ni escenarios artificiales o concursos competitivos, donde el gusto y perfección subjetivos manda sobre lo demás. Planeta Comida informa primando el factor convivencia de la comida global.

Planeta Comida es un buen ejemplo de magazine dinámico y operativo. Visita los ambientes de la cocina/comida en su propio terreno –sea establecimiento u hogar-, mostrando al público lo tradicional y autóctono, pero con la filosofía de la apertura, a voluntad, gusto e iniciativa del que cocina, con sus aportaciones foráneas o exóticas, que no hacen sino evolucionar y enriquecer la gastronomía propia.

El programa lleva todos los ingredientes, con datos sobre los valores nutricionales de los alimentos, su origen, sus propiedades, así como sus lugares de venta, mostrando mercados callejeros o elitistas, llenos de variedad, vida y tradición.

Aquí se propone la comida como un valor, una suerte, una riqueza, un patrimonio, ya que sus agentes y reporteros la consideran y la valoran en su faceta cultural y social.

Lástima lo tardío de su horario.

Conocer qué comen otras familias de otros países –ricos, pobres o emergentes- es profundizar nuestra información sobre lo que comemos también nosotros. Y, saber incluso qué gastan semanalmente en comer, nos sirve también para analizar nuestro presupuesto. Quienes participan en el programa disfrutan de su elaboración y de su degustación en grupo, nada mejor para estudiar la relación de la comida con nuestra vida y nuestra economía.

Una televisión pública debería informar y formar con eficacia. Pero a veces no hace bien ni lo uno ni lo otro, por su parcialidad y superficialidad. Con Planeta Comida creo que tve1 ha conseguido ambas cosas.