Pasó el verano y acabo de darme cuenta de que las legumbres llevan algún tiempo sin trabajar en mi casa -a excepción de lentejas y garbanzos- a juzgar por las existencias. Así que hay que empezar a hacer potajes, que con las primeras lluvias del otoño apetecen en la mesa. Aquí va un potaje agradable, completo y digestivo.

Ingredientes (3-4 personas): 200 g de judías verdinas, 100 gramos de jamón picado (ibérico), 1 zanahoria, 1 hueso de jamón pequeño (opcional), 1 cebolla grande, 1 huevo duro (solo la yema), aceite de oliva virgen extra (4 cucharadas), 1 cucharada de hojillas de ñoras y un poco de pimentón y sal.

La noche anterior dejamos las judías en remojo. A la mañana siguiente las escurrimos y las ponemos a cocer en agua fría con el hueso de jamón y la zanahoria entera hasta que estén tiernas, durante una hora y media más o menos a fuego suave.

Aparte, picamos y ponemos a sofreír la cebolla hasta que esté pochada con las hojillas de ñoras y luego la pasamos por la batidora junto con la yema del huevo duro.

Cuando estén tiernas las judías, sacamos el hueso de jamón y la zanahoria y los tiramos, y añadimos a la cazuela la mezcla anterior del sofrito con la yema de huevo y el jamón picado, y seguimos con la cocción.

Añadimos un poco de pimentón dulce y algo de sal (no mucho, por el jamón), y dejamos cocer a fuego suave unos veinte minutos más.

Este potaje es muy rico y sobre todo muy digestivo.

Las judías verdinas son muy finas para la cocina y están deliciosas combinadas con pescado o marisco. En Cádiz se pueden encontrar en la tienda Miña Terra de la calle Cristóbal Colón, establecimiento que tiene un amplio surtido en legumbres selectas.

Y con este plato, un buen gazpacho.