Despilfarro charla AteneoBajo el título “Análisis del actual despilfarro alimentario y sus consecuencias ambientales”, tuvo lugar el pasado martes una interesante charla en la sede del Ateneo de Sevilla. Héctor Barco, licenciado en Ciencias Ambientales, trabaja en la Agencia de Medio Ambiente; formado en la Universidad Pablo de Olavide, ha ampliado estudios y participado en proyectos internacionales sobre despilfarro alimentario en Europa, a través del Priority Action Program. El Ayuntamiento de Sevilla ha premiado uno de sus proyectos. Además, es voluntario del Banco de Alimentos de Sevilla.

Héctor Barco afirmó que el despilfarro de alimentos es antiguo, aunque ahora se le da importancia al aumentar nuestra tasa de pobreza en España, con personas acudiendo a pedir ayuda a las instituciones (Banco de Alimentos, Cáritas, Cruz Roja…). Aún así, estamos tirando comida.

Se llama despilfarro de alimentos a “tirar comida consumible por el ser humano”, o también al “Conjunto de productos alimenticios descartados de la cadena agroalimentaria, pero que siguen siendo perfectamente comestibles y adecuados para el consumo humano y que, a falta de posibles usos alternativos, terminan eliminados como residuos”.

Se estima que de los 4.000 millones de toneladas de alimentos producidos en el planeta, 1/3 va a la basura, es decir, de 1.300-1600 Tm., que suponen 190 kg/comida/persona al año. En el caso de los europeos, la media se sitúa entre 190-280 kg. Un disparate.

Pero ¿Dónde se tira o despilfarra más comida dentro de la cadena alimentaria?. Está claro que desde el campo sobre todo, concretamente en los cereales, con un 30% de pérdida, y mucho más en Europa. En frutas y verduras el despilfarro representa el 45% de lo producido, al igual que en tubérculos y raíces. En el caso de la carne, un 20%, pero que supone 75 millones de vacas al año. Según estimaciones, 763.000 millones de paquetes de pasta al año se tiran a la basura.

Despilfarro charla Ateneo2Podríamos enumerar los impactos negativos del despilfarro:

  • Disminuye la disponibilidad de alimentos, llevándose los pobres la peor parte. A menor industrialización, más despilfarro.
  • La emisión de gases efecto invernadero, (huella de carbono). Según cálculos España es la tercera tras USA y China, como responsable de aumentar el efecto invernadero.
  • Aumento del gasto de agua, la huella hídrica. Al tirar un tomate, por ejemplo, tiramos el agua empleada en producir ese tomate.
  • Impacto económico.- Costes directos de producción, estimados en 750.000 millones de euros. En España se despilfarran 7,7 millones de toneladas de alimentos al año.
  • Ocupación de la tierra.- Lo que antes era bosque ahora es campo de cultivo, vinculado además con el consumo de carne, pues el 78% de los cultivos del mundo es para alimento del ganado. Eso supone destrucción de los bosques -140 millones de Ha-, disminuyendo así la biodiversidad.

Un hecho que influye es el cambio de dieta de la población de países emergentes, es decir, de grano a carne, al aumentar su renta pér cápita (tendencia que no se da en India, por motivos religiosos). En USA e Inglaterra hay un gran consumo de carne, y China está aumentando la demanda mundial de carne.

El despilfarro existe en toda la cadena alimenticia:

Producción: las verduras contribuyen también al despilfarro. Los más pobres y los más ricos son los más despilfarradores. Se producen bajos precios para el agricultor, el producto en suelo, lo acidifica y produce más plagas.

El Reglamento de la Comisión Europea regula la estética en las verduras; si no son vistosas o uniformes, se tiran. Hay que tener en cuenta que determinadas plagas solo atacan a la corteza del producto (piojo rojo de California) pero no son dañinos. Sí lo es el pesticida que lleva la pieza. Se busca lo barato, bonito y duradero pero ¿nutritivo?, esto apenas se piensa.

Manufactura: determinados productos se tiran por excedentes o por supuestas taras.

Para controlar la distribución, se elaboró un plan de disminución del despilfarro, pero aún no tenemos datos de los resultados.

Consumo: está muy influido por la confusión que crea el etiquetado –la fecha de caducidad o el consumo preferente- que causa un gran despilfarro. También se da una mala planificación en la cocina, sin conciencia del aprovechamiento de sobras.

Las cadenas de alimentación pueden dar soluciones al despilfarro en unos casos y en otros aumentarlo. El famoso “3×2” obliga a un mayor consumo de alimentos que deberían retirarse en otro momento de mayor necesidad.

Otra iniciativa podría ser favorecer el consumo de fruta “fea”, comprándola a los productores, obviando el problema de la estética.

En Alemania se organizan anualmente grandes eventos gastronómicos al aire libre con alimentos destinados a la basura, como medida de concienciación (llenar estómagos y no contenedores es su lema).

Entidades y acciones que luchan contra el despilfarro:

Nutrición sin Fronteras, en Barcelona, con un equipo de profesionales (dietistas, nutricionistas, médicos, enfermeros, agrónomos, etc.), diseñan un proyecto de aprovechamiento de recursos, con los principales hoteles.

Banco de Alimentos, recoge excedentes de alimentos desde hace muchos años y los distribuye entre entidades sociales, con destino a la población sin recursos.

La investigación, es totalmente necesaria para reducir el problema del despilfarro y la toma de decisiones.

Por ello, Héctor resumió que es preciso una seria reflexión para estudiar y analizar el desfase actual entre producción y consumo. Alguien debe planificar en el plano internacional. Se trata de contar con Alimentos para todos en el futuro.

Al mismo tiempo, las grandes superficies deberían estar más sensibilizadas con este problema, no llenando sus lineales de productos bajo la excusa de ofrecer mejor imagen.

Nuestra enhorabuena al joven y brillante ponente Héctor Barco, y nuestra felicitación al Ateneo por organizar esta charla sobre un tema que a todos nos afecta.

Más información: el libro Despilfarro, del que ya hablamos en este blog.