HuevosNuestro frigorífico no es nada sin ellos. Van con todo, sirven para cualquier momento y resuelven una cena ligerita. Su origen –según sistema de producción- es motivo de dudas y por ello también sus precios, que oscilan demasiado según su calificación. Pero los huevos pueden convertir en un festín cualquier revoltijo de verduras o de hortalizas. Y, por encima de todo, son un alimento nutritivo y saludable, ideal para dietas ligeras y equilibradas y por ser excelente fuente de proteínas, vitaminas y minerales.

Los huevos llevan en su cáscara un código completísimo que define su origen, y que puede empezar por:

3 – Los más habituales en España, de gallinas criadas en jaulas diseñadas especialmente para facilitar la recogida de los huevos y la limpieza, el acceso al agua y la alimentación.

2 – Se refiere a gallinas criadas en suelo, con libertad dentro del gallinero, con comederos, agua, ponederos y zonas de descanso.

1 – Llamadas gallinas camperas, con corrales al aire libre, donde salen a picotear y bañarse.

0 – Gallinas ecológicas, similares a las camperas pero que se alimentan con pienso procedente de agricultura ecológica, cumpliendo normas específicas para esta producción.

A pesar de la gran diferencia de precios entre los huevos de estas modalidades de producción, la forma de cría no implica diferencia en la composición nutritiva del huevo.

Los siguientes dígitos del código hacen referencia por este orden al código del país, el municipio de la granja y la granja en sí.

Los huevos deberían consumirse antes de los 28 días desde su puesta, para garantizar su frescura y calidad.

Entre las medidas higiénicas en la manipulación de los huevos, se aconseja no cascarlos al borde de los recipientes donde se vayan a batir, así como lavar dicho recipiente.

Niños y ancianos pueden consumir entre 4 y 5 huevos a la semana, mientras que los adultos pueden llegar hasta 7 huevos a la semana.

Los huevos no deben lavarse porque pierden la protección de su cáscara. Además, los procedentes de gallinas más viejas tienen la cáscara más porosa.

A menor cocinado el huevo es más digestivo. Por ejemplo, el huevo duro es más indigesto que la simple tortilla francesa.

Fuente: Instituto de Estudios del Huevo. Esta Entidad se creó en España en 1996, como entidad sin ánimo de lucro, con el objetivo de promover la investigación, la divulgación y la defensa de la imagen del huevo. Todo ello a través de un Consejo Asesor, formado por expertos en nutrición, medicina, farmacia, veterinaria, cocina y gastronomía, entre otras materias.