Tenía pendiente hablar del excelente reportaje de El País Semanal de 27 de junio, titulado “los mitos de las dietas Detox”, y firmado por Karelia Vázquez. Resume perfectamente lo que son estos tratamientos supuestamente purificadores del organismo, que se están poniendo de moda tanto por la publicidad en internet como por el apoyo de las celebrities. El Pais recoge la opinión unánime de los expertos en el sentido de que nuestro cuerpo tiene medios y capacidad para auto purificarse, por lo que las dietas detox son solo un medio de generar negocio.

Estas llamadas dietas Detox –a base de zumos casi siempre- buscan limpiar los órganos de un organismo supuestamente lleno de toxinas, pero lo cierto es que ya tenemos órganos preparados para realizar esa función desde siempre.

A través del hígado, los riñones y los pulmones, purificamos nuestro organismo de toxinas. Los endocrinólogos y nutricionistas no encuentran justificación a estas dietas –a base de zumos verdes casi siempre-. En 2009 un grupo de científicos publicó un estudio en el que concluía que ninguna de las dietas llamadas detox era capaz de demostrar su potencia purificadora. En la sociedad en que vivimos, caracterizada por la inmediatez, se trata de arreglar en 20 días los excesos de todo un año.

Hay un deseo general de querernos limpiar de alguna manera, de la contaminación, hormonas y contaminantes, a pesar de que estamos en la época de mayor seguridad alimentaria que nunca hubo antes. Y aunque hay evidencia de contaminación por insecticidas y metales pesados, no es tan frecuente como podría creerse.

Los métodos para purificar nuestro cuerpo son ya antiguos en la sociedad. Y sin entrar en su beneficio o no para la salud, lo que está claro es su gran rentabilidad para quienes los comercializan.

Algunos ejemplos de dietas Detox citadospor El País Semanal son:

La dieta del Pomelo, 1970 (por el excedente de este cítrico).

El cóctel de savia, 1976 (solo líquidos, Santanley Burroughs, limonada).

Alcachofas o pastillas, 1980 (purificación con cápsulas y suplementos vitamínicos).

El método Moritz, 1998 (zumo de manzana y limón para hígado y vesícula).

Las piedras de Moritz, 2005 (libro, ácido oleico y limón).

La Master Cleanse 2008 (Oprah, la presentadora y Beyoncé la siguen).

Limonada, 2009 (cura de 48 horas).

Los zumos verdes, 2012 (veganos, limpieza física y espiritual).

Dietas y licuadoras, 2013 (aumentan las ventas de estas máquinas).

Limpieza con zumos, 2013 (Gwyneth Paltrow tiene alucinaciones).

Zumos Detox a 120 euros, 2013 (terapias con seis zumos de frutas y verduras, carísimos).

Kimberly Snyder 2014 (blog nutricionista leído en 150 países).

A la vista de estos ejemplos, verduras como el apio, las espinacas o la col rizada se han revalorizado, al atribuírseles propiedades purificadoras. Los seguidores de estas dietas –basadas en zumos- son llamados juicers, y no pueden pasar sin una licuadora en sus cocinas, cuyas ventas mundiales se han disparado.(algunas son más caras que la misma Thermomix). Los seguidores de estas dietas buscan la purificación, aduciendo que al ser toxinas modernas, el cuerpo no tiene capacidad para eliminarlas. (La Agencia Española de Seguridad Alimentaria recomienda limitar el consumo de atún rojo y el pez espada durante el embarazo, así como eliminar acelgas y espinacas de la dieta de los menores de 1 año).

Las dietas Detox prometen una mejora de la salud y del aspecto. Pero para poder seguirlas siempre hay que comprar un producto específico. Por tanto, los científicos concluyen que el término Detox es más un discurso promocional que científico.

Las “curas de desintoxicación” pueden ser de 5, 21 o incluso 100 días, subrayando que los dos primeros días son los más duros. Es limpiarse durante unos días para al final, volver al mismo estilo de vida anterior, según explica Revenga, autor del blog “El nutricionista de la general”.

Los expertos no se cansan de decir que la dieta debe ser equilibrada y que cinco días a zumos o batidos no tienen por qué servir para eliminar toxinas, y sí pueden provocar mareos. Estas dietas no dejan de ser agresivas para el cuerpo.

Se espera de estas dietas a base de zumos un efecto milagroso que en realidad nunca llega. Las frutas y verduras son recomendables pero no mágicas –según Mulet-, quien además advierte del uso de palabras técnicas como alcalino, macrobiótico, ortomolecular, cuántico-holístico, etc. Para él los zumos son buenos pero no hacen milagros por sí mismos.

En el pasado han sido muchos los alimentos a los que se les han atribuido propiedades purificantes. Detrás de estas dietas de desintoxicación, suele haber un excedente de producción de alguna firma patrocinadora, como ya ocurrió con el pomelo en los años 60.

Aún recuerdo la cara de extrañeza que me puso un prestigioso médico especialista de hígado, cuando en una charla le pregunté por la limpieza del hígado a base de zumos de manzana. Está claro que los expertos no creen en estos métodos.