El pasado 8 de agosto se inauguraron unas jornadas de puertas abiertas, para visitar en Cádiz los antiguos Depósitos de Tabacos, un impresionante complejo de naves, edificios y jardines, construido a principios del siglo XX, en mampostería y ladrillo, ejemplos de la típica arquitectura industrial de la época. Estas instalaciones están situadas en la Avenida Marconi con esquina a Juan Carlos I, importante arteria de comunicación en la ciudad y muy cerca del barrio de Puntales. Son casi 50.000 metros cuadrados de nuevos espacios liberados que servirán para diferentes usos a la ciudad (representan siete estadios Carranza). El Ayuntamiento los ha recuperado para la ciudad mediante la firma de un convenio con Logista (filial de Altadis, antigua Tabacalera), que al parecer los ha cedido gratuitamente.

Los antiguos Depósitos de Tabaco fueron construidos a principios del siglo XX, poniendo el rey Alfonso XIII la primera piedra. Fueron objeto de ampliación y modernización en los años 60 y 73 del siglo pasado.

Once fábricas en España constituían la estructura de Tabacalera, una de las grandes empresas que funcionaron en el país, y que daban trabajo y buenas condiciones laborales (en salarios y jornadas) a hombres y sobre todo a mujeres. Otra cosa es la mala imagen que las tabaqueras han llegado a tener en la actualidad por cuestiones relacionadas con la salud de la población.

Para la logística de Tabacalera, funcionaban en nuestro país dos grandes depósitos de tabaco, en Santander y Cádiz, debido a su ubicación portuaria. A ellos llegaba la carga de tabaco en rama adquirido en los grandes mercados mundiales, sirviendo estas instalaciones de reserva para las fábricas (Cádiz también tuvo fábrica, hoy convertida en Palacio de Congresos). A finales de los años 70 se abandonan estas instalaciones, dada la decadencia de la industria tabaquera, y la fábrica se traslada a unos modernos terrenos junto a la entrada del Puente Carranza.

El día 8 de agosto, fuimos los primeros en acceder a este histórico recinto, en el que se habían colocado algunos paneles informativos para el público por parte del Ayuntamiento. Los depósitos de Cádiz constan de cuatro naves de 2.000 metros cuadrados cada una, unidas a sus correspondientes cuatro andenes, que aún conservan los raíles del tranvía que transportaban el tabaco para ser almacenado. Junto a una amplia zona ajardinada, se encuentran los dos edificios de oficinas, que estuvieron ocupados hasta principios de los 70.

En la parte positiva, alegrarnos de que la ciudad reciba más espacio, por lo falta que está de suelo. En estos terrenos se construirá la futura nueva Facultad de Medicina, así como 180 viviendas, al menos eso declara el Ayuntamiento. También se tiene previsto dotar el lugar de usos culturales y de ocio, para una ciudad apenas tiene cabida para celebrar grandes eventos culturales.

En la parte negativa, el hecho viene a recordarnos que Cádiz va perdiendo sin remedio suelo industrial, terreno de grandes empresas –como Astilleros, Construcciones Aeronáuticas, firmas auxiliares de la construcción naval o del tráfico marítimo, u otras pequeñas empresas industriales de la Zona Franca, que durante años han proporcionado riqueza y empleo a la ciudad.

Y por último, recordar también que hay otros edificios que, de titularidad  pública, esperan recibir contenido como el antiguo Colegio Valcárcel, o elementos patrimoniales como las murallas de Cortadura (creo que ya son del Ayuntamiento), que necesitan un buen resanado y mantenimiento.

Cádiz es la capital del paro, tanto, que la crisis apenas se le ha notado en estos últimos años.

Esperamos que estos 50.000 metros encuentren pronto contenido y utilidad en la ciudad más antigua de Occidente. Todo dependerá del dinero. Y Cádiz va a depender del turismo.