Bajo el lema “De la naturaleza al arte”, ha tenido lugar esta mañana en las Bodegas Luis Pérez (Cortijo Bellavista, Jerez), la presentación del vino Tintilla 2012, a cargo de sus responsables Luis y Guillermo (Willy) Pérez. La magnífica sala de celebraciones acristalada sobre la bodega estaba a rebosar de público. Bodegas Luis Pérez comienza en 2011 el proyecto de vinificación de la uva tintilla, -junto a otras tres bodegas más de la provincia- en unos antiguos viñedos situados en la Carretera de Rota, llamados El Calderín del Obispo, y con un rendimiento de 4.500/5.000 kg por ha. Este nuevo paso adelante de Luis Pérez supone la recuperación de una variedad autóctona y tradicional de uva, con la que se completa el mapa vitivinícola de la provincia gaditana. Al abrir el acto, el fundador de la Bodega, Luis Pérez, definió el vino como producto de la luz y calor del sol, la acción del agua de la lluvia, la aportación de la naturaleza en el suelo y el esfuerzo y cariño de la gente, que hará sentir orgullo de pertenencia. De ahí sale el vino.

Su hijo Willy Pérez Vega resumió la trayectoria de la bodega en sus 12 años de vida, aludiendo a las dificultades que encontró para introducir variedades no tradicionales del marco de Jerez (al menos en los últimos 300 años), con destino a la producción de vinos tintos. No obstante, Bodegas Luis Pérez ya se ha consolidado, con 500 ha. de viñedos propios, y es una referencia en los vinos tintos en la provincia de Cádiz.

Andalucía es un auténtico “cajón de sastre” en variedades de uva, sin una identidad propia, ya que todas se adaptan bastante bien, aunque tempranillo y cabernet den más trabajo que las demás. Aquí funciona la magia de los jereces por su calidad organoléptica y su propia tipicidad. El siguiente retoo por tanto fue redescubrir variedades autóctonas, como con la tintilla.

El botánico Simón de Rojas Clemente, en su Ensayo sobre las variedades de la vid común que vegetan en Andalucía (1879), contabilizó más de 100 variedades autóctonas en nuestra comunidad. Pero la filoxera acabó con la mayoría de ellas, sobreviviendo la tintilla de Rota por crecer en el suelo arenoso de la zona, lo que le daba protección frente a la plaga.

En el siglo XIX, triunfa la tintilla como vino dulce para postre y para la comunión en las iglesias. En el XX, cae en el olvido y se arrancan la mayoría de sus viñedos, sobreviviendo solo en Rota. Ahora Luis Pérez presenta un tintilla seco. (graciano o tintilla son uvas con el mismo ADN pero con distintos resultados según la tierra dónde crecen).  Tintilla es la sinonimia de la variedad graciano, con más hectáreas cultivadas en España, por lo que los riojanos lo llevan a orgullo. Aquí la tintilla tiene 300-400 años y ya está muy adaptada.

Tintilla de Rota es la variedad legal, (para la Administración). También en Canarias hay una tintilla, aunque genéticamente no sea igual.  Por ello, se le pondrá un apellido, Tintilla de Rota, por premiar su primacía. Al fin y al cabo Rota sigue cultivando y no sigue el ejemplo de los demás al arrancar viñedos.

Este vino tiene gran acidez y por ello menor azúcar. Esa uva está muy adaptada y se vendimia muy tarde. Tiene un fuerte color, no mucho tanino ni tampoco mucho aroma. Es de color picota, y la espuma resultante en copa está tintada también. Se recoge en cajas de 15 kilos.

La tintilla no admite madera nueva. Pasa 6 meses en barrica francesa usada, luego 12 meses en otra de 5 meses de uso, acabando con 6 meses en botella. En nariz no aporta mucha fruta, sino diversas especias: pimienta negra, laurel y zarzamora…. es un vino largo que levanta la acidez, que persiste en la boca.

Está prevista su comercialización en septiembre, con una producción inicial de 4.000 botellas y un máximo de  15.000. Su grado alcohólico es de 14º, lo que produce una lágrima persistente en la copa.  Se intenta que este vino guste al mercado europeo.

La tintilla de Rota ha venido siendo un vino para postre. La de Luis Pérez, tintilla seca, armonizará con platos de legumbres, frutos secos, verduras asadas, carnes de caza, guisos livianos, arroz y quesos semiduros. Como postre irá muy bien con membrillos o chocolate.

El afán de bodegueros como Luis Pérez, va a enriquecer sin duda la oferta y el patrimonio vitivinícola gaditano, en variedad, calidad y también en historia.