Alimentación saludable. Dieta equilibrada. Nuevos alimentos en lOcurre con Zara: su presencia internacional lleva la moda a todos los rincones geográficos, uniformando a la población mundial. Lo mismo que con el fenómeno de la occidentalización de la dieta -por ejemplo con el fast food-, conocido y consumido en todas partes. De los nuevos alimentos, su origen nuevo o antiguo, sus supuestos beneficios en la salud y su comercialización generalizada, habló la doctora Carmina Wandem-Berghe, en su ponencia en los cursos de verano de la Universidad de Cádiz el pasado 14 de julio. Es profesora de la Universidad CEU Cardenal Herrera.

Qué son nuevos alimentos: aquellos alimentos e ingredientes de los mismos que sean de reciente desarrollo, así como los que ya existían, siempre que éstos hayan sido elaborados a partir de fuentes distintas a las habituales o producidos mediante métodos diferentes a los tradicionales. La legislación del Parlamento y Consejo Europeo regula con detalle para autorizar estos nuevos alimentos, con el objetivo de asegurar el más alto nivel de protección de la salud humana.

En cuanto a los alimentos funcionales, tan de moda, no siempre son nuevos alimentos, sino algunos ya tradicionales que pueden haber demostrado antes o ahora un efecto beneficioso para el organismo. Para la UE son productos novedosos y requieren una evaluación previa de seguridad para poder ingresar en el mercado. Estamos hablando de productos alimenticios con propiedades en formato de alimento, nunca de pastillas o medicamentos.

Un alimento puede ser considerado funcional si se logra demostrar con éxito un efecto beneficioso sobre una o varias funciones específicas en el organismo, es decir, que mejore el estado de salud, o bien que reduzca el riesgo de desarrollar una enfermedad.

Estos beneficios podrían ser: disminución del riesgo de determinados cánceres, disminución del riesgo de enfermedad cardiovascular, estimulación del sistema inmunológico, control de la obesidad, acciones sobre el envejecimiento, o acción sobre el tejido óseo, etc.

Los alimentos probióticos se utilizan para aumentar la resistencia contra microorganismos patógenos, estimular el sistema inmunológico, disminuir la severidad de los problemas de intolerancia a la lactosa, prevenir diarreas, reducir las enzimas fecales relacionadas con el cáncer de colon y reducir el colesterol sérico. Por ello, se les atribuyen funciones beneficiosas en el metabolismo, propiedades antioxidantes, beneficios en el sistema cardiovascular y en el funcionamiento intestinal.

Los alimentos prebióticos son ingredientes no digestibles que afectan beneficiosamente al organismo mediante la estimulación del crecimiento y actividad de bacterias en el colon, mejorando la salud. Promueven la formación de la flora bacteriana beneficiosa, pueden estimular la absorción de minerales como el calcio y magnesio, modulan el metabolismo de las grasas, reduciendo niveles de colesterol y triglicéricos en sangre, mejoran la función intestinal y reducen el riesgo de cáncer de colon. Se utilizan en varios productos como sustituto de grasas y azúcares.

Alimentos simbióticos: contienen probióticos y prebióticos, favoreciendo unos el desarrollo de los otros (Por ejemplo la oligofructuosa). Estos alimentos inhiben el desarrollo de los gérmenes patógenos, reequilibrando las funciones celulares. Y proporcionan alimento a la flora bacteriana del intestino.

Fitoesteroles: son sustancias similares al colesterol humano presentes en algunos vegetales, que al consumirlos con la dieta, se bloquea la absorción del colesterol en el intestino, por lo que se elimina junto con las heces. Se encuentran de modo natural en almendras, nueces, cacahuetes, pipas de girasol, cereales de grano entero y aceites vegetales (sobre todo aove), y se añaden de modo intencionado a alimentos como la margarina o los yogures.

Isoflavonas: son productos derivados de las plantas con actividad estrogénica. Se encuentran exclusivamente en las legumbres. Actúan como paliativo de la sintomatología menopaúsica, aunque se les atribuyen algunas funciones no demostradas.

Alimentos SIN: son los SIN GLUTEN, SIN LACTOSA, etc., que actualmente se encuentran en todos nuestros supermercados y que responden a la demanda de consumidores con diferentes intolerancias alimenticias.

Alimentos transgénicos: son alimentos obtenidos de un organismo al cual le han incorporado genes de otro para producir una característica deseada. El cultivo y desarrollo de alimentos transgénicos y sus planteamientos económicos, siempre van acompañados de una fuerte polémica y rechazo social y medioambiental, lo que se refleja en multitud de tratados y publicaciones en relación a los mismos.

El mercado mundial de productos alimenticios está cada vez más saturado de alimentos complejos –nuevos alimentos- , que ofrecen supuestamente al consumidor beneficios y soluciones. No obstante, no siempre responden a las propiedades que se les atribuyen. Evidentemente, solo se dan en los países ricos. Los pobres están preocupados por comer, lo que sea.

Y la pregunta clave: ¿Tan necesarios son estos alimentos en nuestra dieta?. Se supone que una dieta equilibrada nos puede aportar todos los nutrientes esenciales y beneficiosos para el funcionamiento de nuestro organismo. Aunque sí es cierto, que en determinados estados carenciales o con dietas desequilibradas, estos alimentos pueden ser aconsejables.

Todos estos productos representan fuertes intereses económicos para grandes empresas. La investigación científica y la opinión médica deberían valorar de modo independiente la conveniencia o no de su consumo en cada usuario.