cincuenta gramos de panTodos los blogs dedicados a la dietética y la nutrición (al menos los que son serios), defienden el valor del pan como alimento imprescindible en toda dieta equilibrada. Cierto es que durante muchos años al pobre pan se le ha hecho responsable de todos los engordes y obesidades humanas, tanto que en los últimos tiempos los españoles hemos disminuido considerablemente su consumo, no llegando a la cantidad diaria aconsejada por la Organización Mundial de la Salud, que es de 250 g, quedándonos muy por debajo de la media de otros países europeos.

Como aclaración, recordar que el pan es hidrato de carbono con pocas grasas y un valor energético de unas 250 kcal/100 gramos. Además, el pan lleva vitaminas, minerales, fósforo, calcio, hierro, cinc, potasio, etc. Y si es integral, mucho mejor, porque contiene mucha fibra.

Sobre el pan se dice que su introducción en la dieta de adelgazamiento no interfiere en la pérdida de peso, y que incluso facilita su seguimiento. Pero eso sí, dentro de las cantidades recomendadas, y no con las malas compañías (es decir, con alimentos muy calóricos como chorizo, panceta o queso graso).

Los expertos apuntan que una persona sana, no obesa y que practique ejercicio regularmente puede consumir hasta 400 g de pan diariamente.

Pero en la dieta –variada- que estoy siguiendo últimamente, caracterizada por disminuir las raciones de los platos y de las porciones de alimentos, me limitan a 50 gramos cada ración de pan en desayuno, almuerzo y cena, o, lo que es lo mismo, 4 dedos de grosor.

Esa limitación personalizada, está condicionada también en la dieta por los alimentos que se incluyan ese día en el menú. Por ejemplo, se prohíbe el pan para acompañar arroz, legumbres o pasta. Sí se admite para el caso de la carne, el pescado o el huevo. Y es que, arroces, legumbres o pasta son hidratos de carbono que cuentan en el cómputo necesario diario para mantener una dieta equilibrada; si añadimos pan, significaría un exceso de calorías que posiblemente no quemaríamos. De ahí, que se aconseje consumir el pan en horas más tempranas del día, en las que necesitamos más energía para evitar su almacenamiento en forma de grasas. Siempre se dice que las calorías del desayuno se queman fácilmente, y apenas las de la cena.

El Pan es, “esencialmente, una mezcla de harina, agua, levadura y sal, en las proporciones adecuadas, correctamente amasada, fermentada y cocida en un horno”. Y ha sido considerado un alimento por excelencia en la dieta humana. Mi padre en casa siempre se aseguraba de la existencia de pan en nuestra despensa; también recuerdo cómo besábamos el pan al recogerlo si se caía al suelo. Cosas del pasado, pero que nos dan idea de lo importante que era el pan en nuestra alimentación.

Estos cincuenta gramos en cada ingesta me obligan a poner la rodaja en la mesa junto al plato y a esconder el resto de la talega con el pan restante. Se supone que no abuso del pan a lo largo del día, pero para perder esos pocos kilos es necesario restringir lo más posible las cantidades diarias de hidratos de carbono, vía limitación en plato de alimentos o bien en el acompañamiento de pan.

Echar mano del pan en cualquier comida es siempre un placer, aunque a veces sea en mínimas dosis –de momento- .