Cocina Sana, sencilla y sabrosa1Para demostrar que los tres objetivos son posibles, La Escuela Superior de Hostelería de Sevilla ha vuelto a organizar el seminario de Cocina Sana, Sencilla y Sabrosa, dirigido a todos los públicos. Unos talleres teórico-prácticos coordinados respectivamente por Javier García Pereda (profesor de tecnología de los alimentos) y Natalia Rey (Jefa de cocina), ha logrado reunir a unas quince personas en las instalaciones de la Plaza de Molviedro de Sevilla. Un curso de 4 mañanas, que recorre todos los fundamentos de la cocina básica a través de los productos más representativos, sus nutrientes y las más sanas elaboraciones; todo para hacernos cocinar, comer bien y disfrutar.

Ayer martes la teoría del curso se centró en la importancia de una buena compra, actividad a la que hay que dedicar su tiempo y su atención, pero que, dado nuestro actual estilo de vida, con horarios imposibles, se hace difícil de cumplir. Se trata de saber elegir los productos para cocinar menús equilibrados, en un entorno caracterizado por el exceso de información y publicidad. Tres pautas hay que seguir para comprar bien: planificar (en base a nuestras necesidades), elaborar una lista (con criterios de eficiencia, para aprovechar todo) y no ir a comprar con hambre.

Otra cuestión fundamental sobre la que incidió en el curso fue en el llamado “triángulo saludable”, que forman los alimentos con hidratos de carbono, con proteínas y con fibra, vitaminas y minerales. Estos tres elementos deben estar en cada una de nuestras ingestas del mediodía y la noche.

Javier García Pereda aludió en su exposición a las raciones que deberíamos consumir, según nuestra edad y nuestra actividad física: dos puños cerrados de ración como medida en general, y un solo puño si queremos adelgazar. Se trata de no acumular más energía de la que se necesita, porque luego se almacenará como grasa, aumentando el riesgo de enfermedades crónicas.

Recordó García Pereda que aunque una fruta como la manzana pueda ser equivalente en calorías a un montadito, ambos alimentos son distintos en nutrientes y en densidad calórica. Y no podemos olvidar que hoy tenemos alimentos que nuestros antepasados nunca llegaron a conocer. Y una observación: dejar de comer no provoca la pérdida de peso deseada.

En la llamada rueda de los alimentos, tendríamos los siguientes grupos: 1) almidón y azúcares (mejor integrales); 2)aceite de oliva y otras grasas; 3) proteínas; 4)frutos secos; 5) lácteos (calcio) y 6) frutas y verduras. Y habrá que elegir según los nutrientes de cada uno e incorporarlos a nuestra alimentación.

Tenemos que controlar lo que comemos. El gasto en caminar es mínimo, y el gasto metabólico del cuerpo es muy distinto. Con ejercicio regular, vamos alargando el tiempo en la acumulación de grasas, optimizando el ahorro de calorías. Por ello, hay que cuidar las raciones de hidratos de carbono, si no los vamos a consumir inmediatamente a través de una actividad física.

Comer mucho no es lo mismo que comer mal. El aceite de oliva por ejemplo debe ser poco y bueno en nuestra dieta, por su gran aporte calórico. Las proteínas en cada comida deben rondar los 120-150 gramos. El desayuno es muy importante, y debe ser seguido por otro a media mañana, con una fruta con algo de queso, o un lácteo. También es importante conseguir comer bien fuera de casa, incluyendo el triángulo saludable del que hemos hablado.

Hasta aquí la presentación del primer día. En otro post comentaremos las recetas elaboradas en directo por Natalia Rey.