“Valores históricos del vino en Sevilla, y su situación actual”. Así se tituló la conferencia de nuestro amigo Vicente Sanchis Belmonte, responsable de la sección de vinos de la Asociación Apoloybaco,  el pasado jueves 5 de junio en la Facultad de Geografía e Historia de Sevilla; dentro del curso de extensión universitaria “In vino veritas: los misterios del vino desde Roma a Al-Andalus”. Fue presentado por José Antonio Castro Rodríguez, profesor del curso de Extensión Universitaria de Sevilla.

Se trataba de ofrecer una puesta al día de la situación de los vinos en la provincia de Sevilla, partiendo de los orígenes históricos de la viticultura en la península ibérica, entre la leyenda y la historia, y refiriéndose a la zona del entorno, no a la Sevilla de ahora.

Sanchís aludió a la región de Turdetania, lo que con Roma se llamó Bética, en dónde comienza la agricultura y la viticultura. En España desde el CSID y la Universidad Autónoma, se comenzó una línea de investigación específica sobre el “cultivo sistemático para el vino”, concluyéndose que antes fue planta salvaje. Hay fósiles del periodo del pleistoceno, hace unos 5 millones de años. En Francia, Ucrania y España, -en sierra norte de Sevilla- crecían las plantas vitáceas y viníferas hace unos 3 millones de años.

En cuanto al origen de la viticultura, varios investigadores hablan del Cáucaso, en el llamado «triángulo de la uva fértil», por los yacimientos encontrados (hipótesis de Noé), en Monte Ararat y luego en centros secundarios, como alguna zona de Italia y el suroeste español (culturas neolíticas en Almería).

Según el investigador Mc Govern, los restos más antiguos conocidos datan de 9.000 años antes de Cristo. La bodega más antigua del mundo –con 6.000 a.c- se encontró en el sur de Armenia. Hay evidencias arqueológicas en Mesopotamia, Anatolia y Siria. Recordemos el puesto de copero del rey en la Biblia.

Ya en el reino de Sevilla, se habla de Lagunas de las Madres (Huelva), con restos de vitis vinífera, silvestre, en una zona paleolítica, y de Cueva Chica en Cazalla. Antes se comían las bayas de la planta. Pero hay que esperar a otras culturas cuyos restos arqueológicos hacen confirmar que los fenicios son los que traen el vino a la península.

En Oriente, Grecia, Roma o España, el consumo de vino era privativo de la  alta sociedad, y no se bebía en público. En año 1.000 a.c., aparecen contenedores de vino, en el Cerro Macareno, La Rinconada. También se han localizado restos de viñedos muy antiguos en la zona de La Orden, en Huelva, junto al actual seminario. Igualmente aparecieron yacimientos en la obra del Metro de Sevilla, en San Juan de Aznalfarache. Pero es con Roma cuando Sevilla y Cádiz se posicionan en lo que a vino se refiere, pues su consumo se generaliza y se sociabiliza. Todo ello lo conocemos por autores como Marco Terencio Barrón (siglo I a.c.) y Columela (siglo I d.c.)

Es preciso recordar el Monte Testaccio, -montículo de escombros de ánforas de vinos y aceites de la Bética-. Las ánforas contenían entre 26 y 600 litros, y viajaban por vía marítima hasta Roma. Se dictaron normas proteccionistas para el vino italiano, pero no se practicaron.

Los soldados romanos fueron grandes consumidores de vino, si bien el avituallamiento de las tropas se hacía desde la península. El vino se servía en todos los banquetes, desde los primeros platos hasta los postres. A las mujeres les estaba prohibido beberlo.

En la época musulmana, el Corán prohibía  también el consumo de vino, incluso su venta, pero la existencia de otras culturas en la península fue suavizando las normas, bebiéndose vino en todas las tabernas.

Vuelve el cultivo de viñedos en el siglo XIII. El Reino de Sevilla (Andalucía Occidental), contaba con zonas vitivinícolas como el Condado de Huelva, Jerez, Aljarafe y la Sierra de Sevilla. Pero Sevilla perdió la oportunidad de ser una potencia en producción de vinos. No obstante, los siglos XVI y XVII fueron los más importantes, por la gran producción, dictándose leyes restrictivas con viñedos en las Indias. En el siglo XVIII el comercio provocó el mayor auge de la producción del vino.

Durante los siglos XIX y XX, en Jerez se pone en marcha el primer tren Jerez-Trocadero, para transportar los vinos. Pero la plaga de la filoxera, que comienza por Cataluña y llega a Málaga (1880-1900), arruina el sector.

España tiene actualmente la mayor superficie de viñedo del mundo: 1.200.000 ha, con 50 millones de hectolitros. En Sevilla hay 1.000 ha. de viñedos, con cuatro comarcas diferenciadas: Aljarafe (vinos y mostos más conocidos), Sierra Norte, (vinos naturales en parque natural), BajoGuadalquivir (vinos tranquilos, espumosos, cavas y Lebrija con D.O. desde 2010). El mosto de Sevilla antes servía para elaborar los vinos generosos de Jerez.

En cuanto a las Bodegas, Colonias de Galeón (1998) y El Duende, son las más significativas con vides de más de 50 años, y con una excelente producción: tintos de maceración carbónica y de producción ecológica. No se riegan, solo reciben agua de lluvia, para así aprovechar el estrés hídrico. En Bodegas El Duende también hay mosto. Colonias de Galeón es la más premiada. Otras bodegas son La Margarita (1998), con su tinto Zancúo; Bodegas Fuenterreina (con tinto estilo Rioja).

En el Bajo Guadalquivir funcionan las Bodegas González Palacios y la Cooperativa Señorío de las Nieves (tierra albariza) con vinos a granel.

En el Aljarafe, hay que citar a Bodegas Salado, creadores del Brut Nature, tal vez las más innovadoras, que están apostando por el enoturismo en la provincia de Sevilla. No se pueden olvidar las Bodegas Loreto, con uvas nuevas; las Bodegas Góngora, las más antiguas en activo de España, fundadas en 1.682, que conserva herramientas antiguas de madera, traída de los barcos de Indias. Produce además un brandy generoso. Bodegas Patacabra, pequeña bodega de Espartinas emplean uvas nobles. Y por último, las Bodegas Pepe Girón y José Morales en Benacazón.

En la provincia de Sevilla se dan las siguientes variedades de uva: zalema, garrido fina, palomino, moscatel, tempranillo, pedro jiménez, mantúpila, mantúo, cayetana, cabernet franc, syrah, chardonnay, viorger, merlot, pinot noir, cabernet sauvignon y la garnacha.

La Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía va a crear en la provincia de Sevilla una ruta de vinos y licores, a partir de septiembre, comprendiendo Sierra Norte, Aljarafe y Bajo Guadalquivir, las tres zonas vinícolas de la provincia de Sevilla. De esta forma, se apoyará el sector vitivinícola sevillano, importante para la economía y el turismo de calidad.