¡Cuánto trabajo y responsabilidad tiene un cocinero doméstico!. No se trata solo de quedar bien cada día, teniendo preparados a su hora los platos presentables del menú familiar, sabrosos y en cantidad suficiente. Supone también acertar en lo que a variedad y equilibrio nutricional se refiere, que son factores muy importantes en el modo de comer de una familia. Y para eso normalmente no se estudia, pone uno un poco de su parte y nada más.

Quería referirme en esta ocasión al caso de muchas familias en las que hay algún miembro que está haciendo un régimen de adelgazamiento con cierta continuidad e incluso con obsesión, y por ese motivo seguramente tendrá prohibidos o restringidos por su cuenta ciertos alimentos, como pueden ser los derivados del trigo por ejemplo, (algunos hidratos de carbono). En tal caso, es posible que en la cocina se elaboren pocos platos con estos ingredientes, perjudicando a mi entender a los que no tienen problemas de peso, y prácticamente pueden y quieren comer de todo, sin restricciones.

Cada día se tiene más claro que las dietas deben ser personalizadas, sobre todo en las raciones. No es lo mismo un bebé, un niño, un adolescente (y si además es deportista más aún), una señora madura o un señor de la tercera edad. Cada uno debe comer en cantidades y variedades diferentes, y eso hay que tenerlo muy claro. Por no hablar de los que tienen algún tipo de alergia o intolerancia alimentaria.

Las restricciones de determinados alimentos a algunos miembros de la familia sin causa alguna, podría provocar una pérdida de peso innecesaria y una privación de nutrientes fundamentales a los que se está renunciando con una dieta inadecuada.

En fin, que cocinar en casa tiene sus dificultades organizativas, de diseño y de elaboración.

Y no puedo dejar de citar las dificultades añadidas cuando además la familia tiene pocos recursos económicos para dedicar al presupuesto de alimentación. Entonces, conseguir que todos coman bien, variado y sano, es una auténtica hazaña.

Como siempre, nuestro apoyo al cocinero o cocinera domésticos, porque su trabajo es poner orden en la mesa. Como dicen los búlgaros, ellos tienen “la salud de todos en sus manos”.