Tenía esta receta guardada en la agenda que tengo en la cocina con los menús diarios, en reserva, pendiente de ponerme con ella. Las gambas las compré hace cosa de un mes en estado fresco, y desde entonces congeladas. Me pareció una receta sencilla, rica y sana, que es lo mío. Hoy la hemos probado de primero en el almuerzo. Y no tengo más remedio que contarlo aquí.

Ingredientes para 4 personas: 16 gambas medianas frescas/ 8 langostinos (opcional), 1 zanahoria, 1 nabo, 1 puerro, 2 cebollas frescas, jengibre en polvo, un poco de leche, especias de algas, sal, pimienta blanca, azafrán, un chorreón de vino fino, especias de algas (Suralgae) y aceite de oliva virgen extra.

Se pelan las gambas (descongelarlas primero si es el caso) y reservar. En una cazuela o perol, con dos cucharadas de aceite y azafrán, poner las cáscaras y las cabezas de las gambas, saltear con el vino fino y añadir 1 litro de agua, dejándola cocer 20 minutos. Colar y reservar el caldo resultante.

Raspar la zanahoria, pelar el nabo, las cebolletas y el puerro y cortar todo en julianas (tamaño corto). Saltear toda esta verdura en una cazuela con un poco de sal durante 5 minutos sin dejar de mover, y añadir enseguida el caldo colado.

Añadir entonces las gambas (o langostinos), el jengibre (poco), la sal, la pimienta, las especias de algas y un chorrito de leche. Dejar todo esto que hierva 3 minutos como máximo.

Servir.

Es una receta rica, con muchos matices sin destacar ninguno, y un entrante muy apropiado.