Para no llegar a los 150.000 habitantes, Cádiz tiene una oferta de pequeños actos culturales nada despreciable. Cuando ando por aquí me ocurre que no puedo dividirme, y a veces no sé a cual evento acudir, queriendo estar en todos. Ayer jueves, teníamos Feria del Libro, con algunas presentaciones, actividades y recitales poéticos. Y en el Ateneo de Cádiz, continuaba el ciclo de tertulias gastronómicas, que coordina mi buena amiga María Luisa Ucero. En esta ocasión fui invitada a exponer mis ideas en relación con la “Cocina Sana y Salud”, que ése fue el nombre de la charla que ofrecí.

Entre los asistentes, mis buenos amigos blogueros (Túbal, Grupo Gastronómico El Almirez -con buena representación-, Manolo Ruiz Torres), el joven y valiente bodeguero Primitivo Collantes, pero también mi pescadero Paco Tigre. Gracias incluso a los que excusaron su ausencia y a todos los que me vienen apoyando.  

Partí de las siguientes premisas: mi iba a centrar lógicamente en la cocina de casa, excluyendo concursos televisivos y otros banales espectáculos de fogones. Incidí en la libertad que tenemos todos –salvo casos puntuales- de elaborar nuestros propios menús. Y quise llamar la atención sobre la necesidad de desarrollar un espíritu crítico frente al cruel ataque de la publicidad y el marketing alimentario. Estamos en la época de la mayor información, y sin embargo mayor confusión. Y subrayé que la cocina es un ser vivo, animado, dinámico, que nos habla constantemente, cuyas emociones hay que atender.

Con una pequeña presentación de powerpoint, fui enunciando consejos que tal vez todos conozcamos: partiendo de la generación de mi madre y su cocina, fui comentando la evolución de la misma a través de los años en los que la mujer empieza a trabajar, y en los que la industria alimentaria aprovecha para ofrecer sus precocinados, a costa de la pérdida de valores culturales en los platos, e incluso de la comunicación familiar en la mesa. Paralelamente, comienza el auge de la popularidad de la gastronomía.

Hay muchas razones para cocinar en casa y quise exponerlas lo más brevemente posible: controlar lo que comemos en nutrientes y calorías sería la razón principal, pero también porque supone la transmisión de valiosa información y el fomento de la comunicación familiar. La cocina casera comienza en la compra responsable de alimentos, planificando menús, haciendo una buena gestión de las existencias, observando una correcta higiene y conservación y buscando –por supuesto- el mejor sabor en la comida, para goce de los comensales.

Un menú saludable formado por el triángulo: hidratos de carbono, proteínas y fibras es sinónimo de la mejor apuesta por la salud, incluyendo frutas y verduras a diario, con cinco tomas al día, limitando la carne roja y empleando grasas saludables, que harán mucho por nuestro bienestar.

Y en cuanto a recomendaciones, las de siempre: unir legumbres con cereales para hacer proteínas, alternar verduras crudas y cocinadas, personalizar las raciones, emplear aceite de oliva virgen extra pero con moderación, minimizar hidratos si se quiere adelgazar, evitar alimentos superfluos en casa e informarse adecuadamente sobre los productos que comemos.

Y como motivación a la audiencia, expuse los llamados “secretos de la gente sana”: menos consumo de carne roja, muchos cereales integrales y legumbres, cuchareo con poca grasa, menos sal, más frutos secos, pocos lácteos, verduras a diario, no vitaminas ni suplementos y beber agua con frecuencia. Tampoco es tan difícil llevar a cabo estas prácticas.

Como conclusiones: la cocina casera ayuda a mantener la salud, se necesita un responsable en cocina, los precocinados deben ser excepción y hay que sacar tiempo para cocinar.

Me alegró contar al final con un pequeño debate, con preguntas sobre los lácteos, la sal, el orujo como grasa, y sobre la incidencia de la crisis en la alimentación familiar, que pone de manifiesto la necesidad de una urgente reeducación alimenticia en gran parte de la sociedad.

En resumen, con mi pequeña charla sobre cocina sana, rodeada de muchos amigos, esta bloguera sigue aprendiendo y valorando los conocimientos sobre esta imprescindible materia, que todos deberíamos conocer –cocineros o no-.