Las viejas ganan a las nuevas por goleada, y no precisamente por sus cualidades intrínsecas (calidad y sabor), sino simplemente porque son más baratas y más fáciles de encontrar, frente a las nuevas que son ya minoría en los supermercados. Nos referimos a las patatas de toda la vida, que también tienen sus clases. Hablamos con el portavoz de APAGA (asociación de patatas gaditanas).

Empiezan a ser un producto gourmet…

Es cierto. Antes éramos lo más normal en las fruterías del barrio, aquéllas en las que la gente dejaba fiado un día si y el otro también. Y, claro, estamos un poco preocupadas. Cada vez nos producen menos, y encima, la mayoría va para la exportación, a los países pijos, de cuyos idiomas no entendemos ni papa. Aquí nos están ninguneando por la cara, o por la piel. ¡qué barbaridad!. Por unos céntimos de menos, nos están sustituyendo, con lo redonditas que estamos…. Esto es una auténtica ordinariez.

¿La crisis la ha tomado con ustedes?

Totalmente. Porque con un precio de risa frente a otras hortalizas del campo campero, la gente nos ningunea, sin ni siquiera darnos la oportunidad de cantar nuestras cualidades. Y compran las viejas, que llevan sabe Dios cuanto tiempo almacenadas y son de peor calidad.

¿Hay poca cultura patatera en nuestro país?

Creemos que sí. Se ve que no nos valoran lo suficiente, porque a la primera de cambio de euro nos ignoran. Con lo buenísimas que estamos; nada como una buena patata temprana, joven y sobradamente producida, a ser posible de Sanlúcar, con su arena y todo, una joya es lo que somos. ¡Y esa buena fritada de papas, y ese guiso de papas con chocos, y esas papas aliñás….en todos estos platos hemos salido victoriosas, con nota. Tanto escribir de gastronomía y de la PAC para esto….

¿Se comen menos patatas que antes en España?

No, en absoluto. Según parece, los españoles consumen una media de 23 kilos por persona/año, que cuestan otros tantos 23 euros al año. Y con las patatas viejas, se ahorran unos 12 céntimos anuales según estimaciones. Vamos, que no creo que nadie salga de pobre con esta diferencia…. y a cambio pierde muchísimo. Nosotras también perdemos, porque tenemos que buscar trabajo en el extranjero, como muchos jóvenes de aquí.

¿Qué se pierde el consumidor?

En lo nutricional bastante; nosotras, las nuevas, tenemos una piel más fina, más tersa y dorada, con unas carnes más blancas (sin tratamientos faciales ni nada), y estamos más en forma a la hora de cocer, freír o guisar, ofreciendo un sabor intenso y auténtico. Tenemos más vitamina C y menos sodio y potasio, y menos calorías. Vamos, que no hay color. Es cuestión de freír patatas de las dos, y probarlas, porque ganamos por goleada. Pregúntenles si no a la freidora o al aceite de oliva. Son nuestros más fervientes admiradores, porque nos conocen íntimamente.

¿Le caen mal los franceses?

Pues mire usted, un poquito sí. Porque están invadiendo nuestro mercado patatero y están marginando a nuestras mejores patatas nuevas, que al final tienen que marcharse fuera de España, donde sí se les valora en sus muchas cualidades, y aquí nos quedamos con patatas mediocres, ya que han estado guardadas en cámaras por excedentes en temporada de invierno. Esto no nos gusta nada. Póngase en nuestro lugar.

Están muy informadas…

Sabemos y hemos comprobado que Galicia y Castilla y León producen las mejores patatas tempranas, y sobre todo, Salamanca. En España tenemos patatas magníficas, para estar orgullosos, pero estamos comprando patatas peores a Francia a bajo precio por no haber sido vendidas en su momento. Estas patatas baratas –una vez arregladitas con botox para dar buena impresión- se exhiben en las grandes superficies, en sacos de varios kilos, que engañan.

Pues muchas gracias por la información, señoras patatas….

Nosotras solo queremos avisar al consumidor. Oiga: ¿cree Vd. que alguien leerá esta entrevista?…¡ay! con lo que hemos sido!…

Fuente: Gastronomía y Cía

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