Con algunos cambios, esta receta está copiada prácticamente de una página de internet, y siento decir que no recuerdo cual. Pero a cada uno lo suyo. La hemos probado en casa y ha triunfado. Eso sí, es muy importante la calidad de la piña, porque de su jugosidad, frescura y cantidad de zumo depende el sabor predominante para acompañar al pollo. Además, confirmo que es un plato muy digestivo. Así que, lo cuento.

Ingredientes: (para 4 personas). 600 g de pechuga de pollo de corral, 250 g de piña natural, 3 ajitos, 15 g de jengibre rallado, 60 g de miel, dos puñados de perejil (sirve también el cilantro), sal, pimienta negra y aceite de oliva virgen extra.

Lo primero cortar la piña. Para eso hay un invento ideal que saca las rodajas y el jugo de la piña aparte. Pelar después los ajos y mezclarlos con el jengibre, la piña y su jugo y la miel, todo ello con la minipymer.

Limpiar y trocear las pechugas de pollo, salpimentarlas y ponerlas a dorar con el aceite en la cacerola. Cuando estén, añadirle la mezcla que hemos preparado anteriormente. Dejar que todo se cueza una media hora y corregir de sal. Según la salsa que quede, podemos añadir medio vasito de agua.

A ver qué os parece.