Mucha prisa tuve que darme el sábado para llegar pronto al mercado central, encargar el atún fresco y las frutas y verduras preceptivas. Todo ello, para estar a las 10 en punto en la puerta de La Caleta, dónde este año comenzaba la IV Ruta Quiñones. Salvo en la primera, he participado en todas. Eso sí, a sabiendas de que no podría finalizar todo el itinerario previsto, porque tenía invitados a comer en casa y no era cuestión de llegar tarde. Y aunque incompleta, la Ruta me ha dejado nuevamente un agradable recuerdo.

Se comienza compartiendo churros recién hechos mientras que se compran las camisetas conmemorativas diseñadas por mi amigo el artista Alfonso Arena, junto a las tarjetas que luego serán selladas en las distintas paradas. Lo primero, se rodea la estatua de Fernando Quiñones, para la tradicional ofrenda de mojarritas frescas. Se lee a continuación el manifiesto de Juan José Téllez, en presencia de la familia de Fernando –su viuda Nadia y sus hijos-. Paco Luque comienza una canción. Se ha recordado la obra del escritor gaditano, y se define la ciudad de Cádiz en base a su pasado, que la hace sonreír. Dos de los participantes en la Ruta van en silla de ruedas. Y el grupo de Los Pimpis empiezan a ambientar el recorrido.

Esta Ruta te hace andar, mientras que vas charlando e integrándote en el grupo, cada año más numeroso. En la siguiente parada, el Club Caleta, escuchamos a Belén Peralta leer un hermoso texto sobre Quiñones, y una canción dedicada por Alfonso Baro a una gaviota libre. Un mosaico en la pared, reproducía la personal caligrafía de Fernando Quiñones. “Gracias, Caleta…”. En la oficina del Club nos sellan la tarjeta de la Ruta. Y seguimos.

Con una breve pausa en el Teatro Falla, los Pimpis cantan alguna coplilla de carnaval. Recordar a Fernando suponía no saltarnos la “Casa de los ladrillos coloraos”. De allí, en dirección hacia el Vicerrectorado de la Universidad –calle Ancha-, en dónde en un acto entrañable intervienen David Almorza, José A. Barberán (Cátedra de Flamenco), la viuda de Carlos Edmundo de Ory, Mauro Quiñones, etc., entre otros. Se leen poemas de Fernando Quiñones, se habla de su obra, de lo que representó su estilo literario en una época previa a la transición política. Y, para finalizar, Inma Márquez, interpreta magníficamente las “Habaneras de Cádiz”. Llenazo del salón de actos y llenazo de satisfacción gaditana. Momento universitario y flamenco, totalmente compatibles. (Decía Fernando que el flamenco era para él una de sus habitaciones).

En la UCA se reivindica la necesidad de organizar actividades y congresos alrededor de la figura de Fernando Quiñones: intelectual gaditano, creador de un nuevo realismo narrativo y hombre de la calle. Hoy ya es todo un clásico. Nuevos registros para una misma realidad social.

La Librería Manuel de Falla nos esperaba un año más con el escaparate lleno de objetos, libros y manuscritos de Quiñones. No sé cómo, pero todos conseguimos entrar en el local, para escuchar en silencio, una vieja grabación en cassette de la voz flamenca de Fernando. Breve momento mágico, rodeados de libros y de la amabilidad de Juan Manuel, el dueño de la librería.Inolvidable.

No pude asistir al Café de Levante, al Arco de la Rosa, el patio medieval o el Pay-Pay, dónde se representó un fragmento de la obra “Las mil noches de Hortensia Romero”, interpretada por Montse Torrent. Tampoco pude ver a Paco Medina y a Verónica Díaz, cantando sus mágicas canciones gaditanas. Pero bueno, estuve en esta ruta y sigo unida al grupo quiñonero.

Mientras tanto, el sábado, las calles de Cádiz se llenaban de turistas con mapas, y nosotros, como visitantes recién llegados, asistíamos con admiración a los detalles de estos puntos de vida ciudadana sentidos por Fernando Quiñones: tal vez el gaditano más completo de los últimos tiempos. Un mecenas de la propia ciudad.

Un año más se ha vuelto a recordar a Fernando y a su obra, siempre vigente. Las calles y casas de Cádiz aún guardan mucha información sobre uno de sus hijos más válidos. Espero que esta iniciativa vaya creciendo y creando otras nuevas ideas para vivir su legado.

Yo ya tengo la camiseta de la IV Ruta de Fernando Quiñones. Con ella he recorrido el Cádiz playero, el de las peñas, el de carnaval, el universitario, el flamenco, el literario, el nocturno, el medieval y el gastronómico. Un poco de todo, un poco de Cádiz, un poco de Quiñones. Y del resto de la Ruta, preguntaré a otros comunicadores.