Ha sido en un carnaval, “Cádiz de la chirigota, de manos que buscan el amor en gotas de mistela…” Sobre el mostrador del mediodía marinero, en el barrio de San Juan, camino del mercado de abastos. Allí cerca, hace más de cien años, presentó el Tío de la Tiza el coro Los Anticuarios”. Y allí, hace casi doscientos, comenzaron a vivir mis antepasados italianos, con sus negocios del comercio de Indias, sus promesas de matrimonio, sus trabajos como actores del cómico o su pertenencia al batallón de Voluntarios Distinguidos. Y en un mediodía de carnaval, del siglo XXI, en la Taberna La Sorpresa me he encontrado con una metopa (se dice así?) de mi admirado L’Obely, el bloguero más intenso que conozco, recomendando el lugar.

En el mostrador, actividad incesante y varios plumeros de los antiguos colocados sobre los barriles. El carnaval condiciona la actividad de un establecimiento situado en pleno centro, que no puede dedicarse entonces a sus más brillantes especialidades. Pero su propuesta era más que decente: unos dobladillos del Carmen, en honor a la melva en conserva de dicho nombre, de Barbate. Siempre ha habido clases.

La metopa de L’Obeli preside el rincón de las conservas, lugar al que inevitablemente mira el cliente que entra en La Sorpresa. Y en ella se lee: “Recomienda este lugar. Valoración sujeta al hábito de convidar de vez en cuando al autor del blog. Si algún cliente discrepa, que lo haga saber y el blog cambiará de opinión. Tiene muchas”. Texto tan personal que haces que sientas allí presente al autor de tamaña ocurrencia. Está claro que el bloguero quiso quedarse en el ambiente de ese lugar, quiso archivarlo allá donde el espíritu apacenta, como reza la canción de Manolo García, porque no hay mejor lugar que un mostrador histórico, unos vinos frescos y elegantes y una cocina pendiente de quien entra por la puerta; todo ello, rodeado de un barrio antiguo, de casas húmedas con patios avejentados y locales de puertas de madera de accesorias.

Todo bloguero que se precie debe tener alguna vez en su vida la pasión del converso, el enganche al sitio, la fijación por el olor y el sabor, como ha ocurrido aquí con L’Obeli en estas calles que también fueron su barrio. Recuerdos fijados en la mente de estas casas, apenas modificadas en el tiempo, más un agregado que ahora cumple un año, como es La Sorpresa, es una mezcla irresistible.

Y entonces mi hijo me subrayó “¿Lo ves mamá?, tú también deberías recomendar este sitio con una placa parecida, que para eso eres bloguera”.

«Serena barca, en dónde reina mi amada, reina de mares……» Me encanta este Cádiz.

Y ésta es su banda sonora.