En la revista OCU-COMPRA MAESTRA de este mes, aparece una pequeña información sobre lo innecesario del lácteo Actimel, publicitado constantemente como un reforzador de las defensas. Mediante una eficaz campaña publicitaria, este producto ha logrado convertirse en abanderado del suplemento alimenticio, algo imprescindible para mantener la salud general. Muchas personas lo toman por la mañana en el desayuno, confiando en sus extraordinarias propiedades.

Según OCU, Actimel es una leche fermentada que contiene lactobacillus casei inmunitas, exclusivo además del fabricante. El caso es que este probiótico es muy parecido a cualquier otro del mercado, equivalente en sus propiedades a 1/3 de vaso de leche.

Existen multitud de artículos e información sobre los alimentos enriquecidos (con soja, vitaminas, minerales, fibra, cereales….) que de este modo se sitúan en el mercado entrando sobre una especie de alfombra roja que los recomienda y distingue de los demás.

No obstante, todos los expertos (científicos y médicos por supuesto), siguen insistiendo en que la mejor manera de reforzar nuestras defensas frente a enfermedades es mantener una buena dieta, es decir: comer de todo.

Por otro lado, es cierto, que en los últimos años han aparecido nuevos alimentos en nuestros supermercados, resultado de la globalización del mercado alimentario. Frutas como kiwis, mangos, o artículos como el tofu, y suplementos como la soja por ejemplo, irrumpen en la oferta alimenticia, con una tarjeta de presentación basada en sus magníficas propiedades nutritivas, cosa que suele ser aceptada y reafirmada por la ciencia.

La alimentación también está sujeta a modas, costumbres y estilos de vida. Pero eso no quiere decir que aceptemos cualquier nuevo producto que con la excusa de sus excepcionales propiedades, desplace y sustituya a los alimentos básicos y sin transformar, y que podemos incluir fácilmente en nuestra dieta diaria. En estos tiempos, se está primando la simplificación de la dieta, influyendo sobre los hábitos de compra del consumidor.

Mantener una alimentación variada, que observe la regularidad en los ritmos horarios y que incluya toda clase de nutrientes es la mejor garantía para ayudar a conservarnos sanos.

La ciencia es quien está autorizada a avalar las propiedades de estos nuevos productos sobre la salud humana. Y no es ético que alimentos complejos y novedosos se atribuyan cualidades en base a su propio y potente marketing, jugando en clara ventaja frente a los demás. No obstante, recordamos que la actual normativa prohíbe afirmaciones en las etiquetas de los alimentos que no estén probadas científicamente, con objeto de no confundir al usuario.

El consumidor del siglo XXI en países de cierto nivel de desarrollo, debería ser más crítico frente a la publicidad alimentaria e informarse antes de comprar.