El Colegio San Pelayo es un centro de educación especial situado en la zona de Santa Clara, en Sevilla. Allí reciben formación unos 400 chavales menores de 21 años, entre los que hay diferentes niveles de discapacidad física o psíquica.  San Pelayo se creó en los años sesenta del siglo pasado y hoy es una referencia puntera en formación para jóvenes con discapacidad y necesidades especiales.  Esta mañana hemos comenzado a darles talleres de cocina casera, dentro del proyecto Cocinando Tu Futuro de la Fundación Cajasol.

Aún no tenemos permiso para fotografiarles. Pero son ocho –seis chicos y dos chicas- los que forman este grupo tan singular. Adrián, David, Antonio, Candi, Sandra, Sergio, Juan y Manuel. Esta mañana se han colocado nuestros delantales y gorros con el logo del proyecto y se han metido con nosotros en la cocina, una dependencia unida al “pisito piloto” que sirve como aula de formación de autonomía, pues allí van a aprender a lavar, tender, hacer las camas, ordenar y, también, a cocinar para ellos o incluso para trabajar.

Antes les hemos tenido que convencer de por qué debemos comer bien, y por tanto cocinar bien. Porque las lentejas no son precisamente muy populares. Pero las hemos elaborado a fuego lento. Luego hemos repasado los ingredientes, uno a uno, y hemos estado observando el potaje desde la tapadera de cristal de la cacerola. Y han empezado a oler, a oler el potaje. Bien.

Mientras, entre la aprobación general del grupo, hemos cocinado el arroz basmati con pasas y piñones. Han visto como se cuece, luego lo han lavado bajo el grifo y escurrido, y por último, lo han salteado –cada uno un poco- en el perol junto a los frutos secos y el curry, que le da el toque final.

Dos horas a la semana los lunes. Ingredientes frescos, cocina sencilla, menús saludables y sabores de siempre. Les hemos explicado la necesidad de cocinar bien para comer bien. Algunos de ellos todavía se sienten extraños ante estos platos básicos, a los que tal vez no están acostumbrados. Pero hemos hecho una campaña por la seriedad de la tarea de cocinar y por la alimentación saludable.

Al salir, en el recreo, estaban otros niños con más discapacidad, aquellos que viven en sillitas de ruedas permanentemente. Sus monitores los tenían al suave sol del mediodía y les ofrecían fruta fresca. Ésos no pueden recibir clases de cocina, solo aceptar lo que los demás les cocinen, dada su dependencia.

El Colegio de Educación Especial San Pelayo es un ejemplo de organización, orden, educación y respeto. Y creemos que la formación en cocina casera va a representar un buen complemento para estos chicos que algún día tendrán que asumir una cierta autonomía personal.

Hoy Cocinando Tu Futuro, ha abierto una nueva cocina y una nueva ventana.