Con los años me estoy haciendo seguidora de las sopas. Antes no quería ni oír hablar de ellas. Consideraba que eran platos sin ninguna consistencia ni alimento y que solo servían para ocupar innecesariamente el estómago. Ahora, veo las sopas como un plato con líquido que además viene muy bien al cuerpo, y, si de paso trae alguna verdura o producto más, pues mejor. Total, que ayer Nochebuena puse de primero esta sopita de corvina, dado que solo éramos tres para cenar, seguida de los otros productos normales: marisco, pescado, queso, etc. Y nos gustó, por eso lo cuento aquí.

Ingredientes para 4 personas: 1 trozo pequeño de corvina con hueso (250 g aprox), 1 cebolla mediana, dos ajitos, un chorreón de aceite, cuatro puñados de fideos finos, 100 g de guisantes naturales, un vaso de fino o manzanilla, daditos de pan frito, laurel, sal y azafrán.

Primero cocemos el pescado y el hueso con el laurel durante una media hora más o menos. Mientras, ponemos a pochar la cebolla muy picada con poco aceite en un perol y con un chorro de vino, y cuando esté dorada se la añadimos al caldo del pescado, junto con los guisantes, los fideos, la sal y el azafrán, y dejamos todo ello unos quince minutos. Majamos los ajitos picados con un poco del caldo y también lo añadimos a la olla. Corregimos de sal.

Freímos los taquitos de pan con poco aceite y los servimos en el plato junto con la sopa.

Está muy rico. Y además el efecto de los picatostes es genial.

Creo que esta receta sirve para otros pescados, pero hay que tener en cuenta que los huesos de corvina son muy fuertes en sabor y no sirven para otros fumets.