La revista OCU Compra Maestra del presente mes de diciembre, dedica un amplio reportaje a los langostinos congelados. Bajo precio, alto coste es el titular que sitúa en la portada de la publicación. A pesar de lo económico de este producto, la revista comenta que la explotación de los langostinos es causa de abusos laborales y medioambientales en diversos países en desarrollo, principales productores y exportadores. La información sobre el tema me ha parecido muy interesante, porque a veces no sabemos lo que estamos comiendo.

Es cierto que los langostinos han sido siempre un producto reservado a las  ocasiones especiales, siendo hoy el alimento del mar más consumido junto a los calamares y la merluza.  En su origen, la acuicultura de ciertos países tropicales los ha colocado en los mercados a precios más bajos que los nacionales, y la explotación y sobreproducción tiene –según el informe de la revista- un alto coste social, laboral y medioambiental.

En su defensa diremos que el langostino es una fuente de proteínas con pocas grasas, que además con el tiempo se ha convertido en un alimento al alcance de todos los bolsillos. Actualmente se comercializan unos cuatro millones de toneladas anuales, siendo España el mayor consumidor de la Unión Europea. Pero detrás de su producción hay muchos puntos negros.

Ecuador, el primer país exportador, ha sufrido la destrucción del 38% de sus manglares, para permitir la instalación de las granjas criadoras, que emplean pocas personas, pero que al ser una cría intensiva afectan negativamente a la flora y la fauna salvaje a través de aguas comunes.  En estos centros se trabaja en un clima violento y explotador. Se habla de que ha habido varias muertes relacionadas con el sistema de seguridad existente en las granjas (electrificación y otras fuertes medidas), y de tráfico de personas con todo tipo de maltrato y de trabajo infantil.

Todo ello hace que los langostinos procedan de un origen hostil y violento contra los granjeros, que sufren la inseguridad en su trabajo y todo tipo de abusos laborales, como por ejemplo en Tailandia, que utiliza métodos de pesca muy agresivos, perjudiciales para el equilibrio biológico marino. Concretamente, el pelado del langostino es una tarea dura, pues se hace de pie en un ambiente húmedo, en jornadas interminables o incluso de noche.

Según OCU, en este reportaje sobre los langostinos congelados solo colaboró la empresa Pescanova, donde además el 75% de su producción viene de granjas propias. Este hecho acerca a la compañía a las buenas prácticas laborales y medioambientales, con auditorías internas y externas. No obstante, Pescanova está en entredicho como empresa por su mala gestión económica.

En cuanto al examen técnico, la revista OCU Compra Maestra se refiere a que los langostinos cocidos y congelados no son un producto para sibaritas, pues apenas tienen sabor y tamaño (estoy totalmente de acuerdo). Para su estudio, la publicación ha analizado langostinos cocidos, congelados y envasados de las marcas más famosas de supermercados, y que proceden de acuicultura. Igualmente, ha medido el grado de frescura de estos langostinos, en base a la cantidad de compuestos nitrogenados que se liberan. Hay también fabricantes que les añaden colorante para aumentar el color rosa de este marisco. Y sobre, todo OCU recomienda no chupar las cabezas, por el riesgo de que contengan metales pesados.

En cuanto a los defectos encontrados, decir que los langostinos presentados en bolsa están menos protegidos, y que debemos fijarnos en los que vienen rotos o con demasiado hielo, evitando así su deterioro por oxidación, deshidratación, quemaduras….). Además, los de la misma caja deberían tener talla similar entre ellos, cosa que no siempre ocurre.

OCU recomienda restringir el consumo de gambas y langostinos y limitarlos a ciertas ocasiones, dando preferencia al producto nacional, por tener menor coste ambiental y humano, aunque eso sí, es mucho más caro.  Y procurar comprar estos crustáceos sin pelar, pues muchos de los abusos se dan en la fase de pelado.

La revista OCU Compra Maestra se está convirtiendo en una referencia de lo más interesante para todo consumidor. En sus números mensuales, repasa con gran rigor el mundo de los mercados desde el punto de vista del usuario; desde los aparatos electrónicos, las pólizas de seguros, los electrodomésticos, los suministros, los automóviles, o los productos de alimentación como en este caso, dedicado a los langostinos. Merece la pena pasear por sus páginas.