El comer y el cocinar todo es empezar, pero hay que ponerse. Y reconozco que a veces me cuesta meterme en la cocina, porque se sabe cuando se entra pero no cuando se sale. Por ello, el domingo pasado, comencé la jornada a primera hora. Tenía mucha verdura en la nevera con varios días de antigüedad, y algunas legumbres que empezaban a aburrirse en sus tarros. Dada la inmensidad de la faena, solicité los servicios de pinche de confianza de mi marido. Estuvimos desde las 9 a las 13 horas sin salir de la cocina. Y la foto lo dice todo. Lo cuento por desahogarme. Es que esa mañana soleada de domingo, en nuestro barrio la gente estaba de cervezas y viendo el partido del Betis en los bares.

Arroz con jamón y verduras: aproveché cebolla, puerros, pimientos verdes y rojos, zanahorias y apios, cebolletas y zanahorias para el caldo. Al ser un arroz variedad bomba, me sobró para ir sacando un poco cada día. Al fin y al cabo es un hidrato de carbono de fondo de nevera.

Potaje ligero de garbanzos: judías verdes, zanahorias, calabaza, poco aceite, y su comino y pimentón dulce. Pude congelar más de la mitad. (También puse algunas rodajitas de chorizo casero, pero con discreción).

Tomate frito: con varios tomates maduros que estaban reclamando mi atención, una zanahoria pequeña, un puerro y una cebolleta y un poco de tomillo al final. Pasamos la salsa por el pasapurés y sirvió para acompañar a unas albóndigas que tenía congeladas.

Pimientos asados: los había asado la noche anterior y los dejé en el horno para que sudaran, Solo empleé pimientos rojos, que aliñados salen muy dulces, y duran varios días.

Habas con jamón: de un resto de jamón picado, como media bolsita. Las habas -frescas- eran también medio kilo. En el sofrito de cebolla añadí un vasito de vino blanco que le dio un toque espectacular.

Huevas aliñadas. Las tenía cocidas del día anterior en la varoma de la Thermomix. Eran de mi pescadero de Cádiz, de lujo. Con cebolletas, tomates Raff, pimientos verdes, sal, vinagre y aceite.

Sopa de coliflores con fideos. La coliflor era más bien pequeña pero tenía una pinta estupenda. Me venía muy bien como entrante en estos días de frío. Los fideos, tamaño Perla.

Crema de calabacines, con puerros y leche evaporada y poca sal. Esto hecho en la thermomix.

Las lentejas de los lunes, en esta ocasión para cuatro personas, con su patata al final y todo. Quedaron estupendas.

¡Ah! Y una berenjena que tenía cocida y que luego salteé con huevos para la noche como cena y que salió riquísima.

Bueno, creo que no se me olvida nada. Ustedes perdonen si este relato les ha resultado aburrido. Pero a todos los cocineros les gusta contar lo que han hecho. Hoy miércoles, salvo las fiambreras que he guardado en el congelador, ya nos lo hemos comido todo. Mañana, salmón al horno con verduritas y una crema de calabaza con un poco de leche evaporada y una pizca de canela, que le va divinamente.

En resumen, una mañana de domingo, dos personas, a razón de cuatro horas cada una, cortando, sofriendo, triturando y vigilando las ollas. Eso sí, sacamos raciones para varios días.

Y en la tarea también incluyo fregar cacharros y recoger la cocina, porque la habíamos dejado de pena.

¡qué pechá de cocinar!