Este fin de semana –el viernes y el sábado- ha tenido lugar una nueva edición de la Gran Recogida de Alimentos, organizada en toda España por el Banco de Alimentos y atendida por 60.000 voluntarios. Por primera vez, la operación ha contado con la participación de todos los supermercados del país, independientemente de su tamaño, ubicación y estilo. Al día de hoy, el balance provisional de alimentos recogidos ha superado las expectativas: de 10.000 toneladas previstas, se ha llegado a 15.000. La solidaridad ha triunfado, y la concienciación de la sociedad española sobre las muchas necesidades existentes, es un hecho.

En todas las entradas de los supermercados había gente joven con camiseta o peto del Banco de Alimentos, informando a los clientes al entrar y repartiendo bolsas de plástico para llenar de donaciones de productos siempre no perecederos. El símbolo de la solidaridad ha dominado la calle.

Un año más estuvimos colaborando con un supermercado de barrio, de tamaño pequeño-mediano, dónde los clientes se conocen, un MAS, firma caracterizada por su compromiso social con las familias necesitadas. En este supermercado logramos llenar dos “bañeras” (nombre que se le da a los contenedores de cartón para recoger alimentos), y la tercera llegó a la cuarta parte de su nivel, prácticamente como el pasado año. Todo un éxito, teniendo en cuenta que este año los alimentos se han repartido entre mayor número de establecimientos.

Para nosotros ha vuelto a ser una gran experiencia humana. Hemos visto de nuevo a la joven rumana que pide en la puerta por las mañanas, y a Loli, con seis hijos, que mendiga por las tardes-noches (con el frío). Hemos recibido alimentos de personas que han ido a comprarlos expresamente para la campaña. Nos han comentado las muchas necesidades que hay entre familias sin ningún tipo de ingresos. Una pareja de jubilados se interesó por la forma de hacerse voluntario para estas campañas. Y nos ha llegado la opinión del octogenario pensionista que no comprende cómo “la gente joven no sale a la calle a protestar” con los graves problemas sociales que hay.

Y de nuevo, la cajera del supermercado, nos ha sorprendido como ejemplo de trabajo multifunciones: cobra las compras y en sus huecos libres, barre y limpia el suelo, ordena los lineales, quita los alimentos fuera de fecha, atiende el puesto de pan, ordena los paquetes llegados e incluso atiende a la rumana y a Loli que desde  la puerta, le pide productos caducados. Al terminar la jornada, el supermercado cierra en perfecto estado de revista. La Gran Recogida de alimentos ha puesto de manifiesto también estos pequeños detalles.

En Sevilla y provincia se ha estimado una cifra recogida de 667.000 kilos de productos –aceite, leche, legumbres, conservas y alimentos infantiles- que previa clasificación en las naves del Banco de Alimentos, se irán distribuyendo en los próximos meses, a través de determinadas entidades sociales colaboradoras. El número de familias necesitadas de productos de primera necesidad es un dato realmente preocupante.

Esperemos que la situación económica mejore y que estas campañas queden simplemente como un recuerdo para el futuro.