El pasado miércoles día 21, nuestro proyecto Cocinando Tu Futuro se convirtió en “internacional”. Me explico: jugamos un partido fuera de casa,  en Jerez de la Frontera. Ni el frío pudo con nosotras. Desde muy temprano estábamos en la carretera para llegar sobre las 9 de la mañana al centro social de Cáritas en la ciudad del caballo y del vino. Nuestra misión: enseñar la importancia de la cocina desde la perspectiva saludable y sabrosa, la cocina diaria que nunca tiene vacaciones, pero que te regala placeres y emociones siempre. Todo ello, con teoría y práctica. Veinte mujeres de diferentes edades y perfiles sociales nos esperaban.

La jornada jerezana se enmarcaba dentro del curso Itinerante formativo para empleadas de hogar “Construyendo en Femenino II”, organizado por Cáritas Jerez. Y nuestro taller de cocina se organizó como actividad de fin de curso.

Una breve presentación de cada mujer –junto a una confesión pública de su conocimiento y práctica o no de la cocina- calentó el ambiente y nos integró en una fría mañana, donde esperaban las ollas, cacerolas y paellera, contra pimientos, tomates, cebollas lloronas y buen aceite de oliva. Llevábamos no solo los cacharros e ingredientes sino también unos mandiles blancos plastificados. Cocinando Tu Futuro ya es casi profesional.

Cuatro platos y un postre: arroz con jamón y verduras, sopa de fideos con coliflores, carne mechada, pisto de verduras y una sopa de melón, eran los proyectos a desarrollar entre el grupo, que se iba organizando entre la sala de corte y la pequeña cocina de la casa, una finca del siglo XVIII. Todas las mujeres estaban dispuestas a colaborar. La cocina interesa incluso a quienes no interesa.

Con el picado de sofritos comienzan las preguntas, las intervenciones, las crónicas de sus propias situaciones. Unas saben, otras saben menos y algunas es que no pueden con la cocina….

Las voluntarias de Cocinando Tu Futuro explicamos los platos, definimos sus  olores, sus estructuras, desglosamos sus pasos….la cocina no es más que eso: conocimiento, concienciación, trabajo y cariño. Mujeres que quieren trabajar, que necesitan trabajar, y que también necesitan evadirse de sus realidades. Entre aquellas ollas, con humos y vapores, la mañana y la vida transcurrió calentita.

El cigarrito era inevitable y varias salen al viejo patio con un aljibe de mármol. Pero enseguida empieza el cante por fiesta, por bulerías jerezanas. Ahora, durante estas tres horas, no tienen preocupaciones y el baile improvisado les transporta. El compás acompaña al reloj avisador de la vitrocerámica.

Veinte mujeres distintas en edad y situación, veinte mujeres que solo quieren vivir mejor, tener seguridad en sus monederos, ganarle a la crisis y rehacer sus días con normalidad. Veinte mujeres rodearon mesas de corte y encimeras que se hicieron pequeñas el pasado miércoles.

Cocinando Tu Futuro se hizo itinerante, como unidad móvil, con autonomía de medios. Ponga un curso de cocina en su vida, pero entérese de qué va esto, sepa que es necesario para vivir mejor y no solo para divertirse. Deje de lado las pastillas de caldo hechas, haga el tomate frito en casa, échele tiempo al arroz y visite todos los días los fogones. Y su vida habrá cambiado.

A la hora de recoger a los niños del colegio, dimos por finalizado el taller. En la cocina de la vieja casa quedaron un bellísimo arroz color azafrán, una sopa de coliflores calentita, un pisto de verduras con un tomate protagonista, una carne mechada troceada para servir, y una crema de melón ya hecha, a falta del jamón picado y la hierbabuena.

Y enseguida, la foto de grupo. El recuerdo del taller ruidoso pero efectivo. Al día siguiente, la fiesta de fin de curso con nuestros platos. Esta cocina es para celebrarla hoy y mañana ya veremos…suponemos que con más palmas y bulerías.