“Todos los alimentos son buenos y todos son malos, todos engordan y todos adelgazan, el único alimento que de verdad adelgaza es el que se queda en el plato”, dijo el profesor Grande Covián, y transcribió Marta Aranzadi en su libro “Las recetas que adelgazan”, editado por ExLibric en 2013. Se trata de un librito pequeño, manejable, con recetas ligeras pero sanas y ricas. Y una máxima polivalente para seguir: no se mezclan dos carbohidratos en una misma comida y se toman siempre al mediodía. El caso es que Aranzadi propone un modo de comer bastante sensato y fácil para la cocina casera y también rica, pues intentar adelgazar no tiene por qué ser aburrido.

Aquí va la receta de revuelto de calabacín con gambas que hicimos y probamos en casa el pasado viernes. Resultó rica, saciante y muy digestiva. Por eso la pongo aquí.

Ingredientes para dos personas: dos huevos, un calabacín mediano, 300 g de gambas (yo utilicé dos langostinos por persona, o sea, cuatro), dos tomates medianos maduros, orégano, sal y pimienta.

Pelar y trocear las gambas o langostinos y reservar. En un perol se ponen cuatro cucharadas de aceite de oliva (virgen extra) y se pone a saltear el calabacín pelado y cortado a cuadritos, con un buen pellizco de orégano. Hay que esperar a que esté pochado, removiendo de vez en cuando.

A continuación, añadir los tomates pelados y troceados a cuadritos y saltear también, esperando a que se consuma el jugo y poniendo un poco de pimienta. Añadir las gambas (o langostinos), e ir removiendo para que se mezcle bien. Cuando todo esté listo, poner los dos huevos y corregir de sal.

Por cierto, en la receta del libro se indica que hay que saltear antes las gambas que los tomates, y yo lo hice al revés. Por otro lado, el calabacín suele salir crujiente. Pienso que si se quiere más pochado, se podría saltear con algo de caldo de verduras, muy poco, para conseguirlo.

Bueno, la receta es exquisita.