«Aprovecho que estoy sola. Charo acaba de salir para el gimnasio, eso sí, dejando preparados primero y segundo plato del almuerzo de hoy. Ella es así, no le gusta la improvisación. Y a mí me parece muy bien….las cocinas como yo están para ser trabajadas con método, con organización y con previsión; nada de cocinar a lo loco, en plan artista, que luego siempre comes lo mismo… Bueno, hoy soy yo –la cocina- quien escribe la entrada del blog; que sin mí, Comeencasa no existiría.

Os cuento: soy la segunda cocina de esta casa. Llevaré aquí unos ocho años más o menos. La anterior se quedó antigua y poco funcional, aunque cuando se la llevaron, la verdad, estaba casi nueva. Es cierto que conmigo soñaron en las mil y una utilidades que yo traería…, además de los nuevos electrodomésticos, de esos que llaman inteligentes. Total, que soy una cocina moderna, dentro de lo que es la media en España….

En cuanto a mi trabajo, les diré que aquí se sofríe, se guisa, se cuece, se hornea, se calienta y se saltea….y se fríe poco….tan solo unas croquetas autóctonas de vez en cuando. El caso es que no paro en todo el día. Por eso rara vez estoy ordenada del todo, aunque eso sí, limpia sí que estoy.

Empiezo el día con los desayunos: el zumo, la tostada con aceite, el café que humea que da gloria, muy temprano. A media mañana veo pelar y trocear fruta; sigo con el almuerzo –cargado de verduras y de legumbres- para continuar con el yogur y el queso de la merienda; y finalizo con la cena –tortillita francesa y ensalada- . Como podéis imaginaros, mis jornadas son extenuantes, con más de 12 horas de funcionamiento. Pero tengo un equipo maravilloso: nevera, horno, lavavajillas, thermomix, lavadora, fregaderos, microondas, todos muy profesionales….y con todos me llevo muy bien.

Como una cocina española, actual y dinámica que soy, quiero aprovechar esta crónica-presentación para llamar la atención sobre nuestra importancia en el hogar. Las cocinas en las casas somos imprescindibles para el desarrollo de la vida de sus habitantes. En nuestro interior se elaboran sabores, olores y colores que hacen la vida más llevadera y que transmiten mensajes de calor humano, de entendimiento y de salud.

Y quiero hacer notar también que el hecho de contar con las nuevas tecnologías domésticas no implica que no siga creyendo en la cocina casera, la que vive el plato desde el principio, la que valora los productos empleados y el trabajo realizado. Una cocina no es solo una habitación con diseños minimalistas, es un lugar de transformación y de creación fundamental para mantener la salud física y mental de mucha gente, y ahora, con la crisis, más que nunca.

Y le doy ya al botón nuclear, digo publicar, que dentro de poco volverá la jefa y hoy toca garbanzos con espinacas, que desde anoche están en remojo».