Vuelta al punto cero de Sevilla, porque la zona está subiendo el nivel en la mejor hostelería. En Javier Lasso de la Vega, 1, esquina a c/Orfila, ha nacido un nuevo local de buenísima cocina de tapas o de buenísimas tapas de cocina, es lo mismo. El nombre es para no olvidarlo: La Pepona. El establecimiento tiene personalidad y empaque ya de entrada, un excelente equipo de cocina y una artillería sólida –con tapas exquisitas e innovadoras- y líquida –entre 60-70 referencias de vinos- . Estamos hablando de tapas o bocaditos para disfrutar a modo de pequeñas obras de arte.

Juan Luis Fernández es el gerente o jefe de sala, con experiencia de doce años en la profesión; Marcos Nieto es su jefe de cocina, un argentino con sólida formación y oficio; y Rafael García es el segundo en cocina, la joven promesa del equipo, aunque con tablas fiables. Junto a Inmaculada Yañez (sala) y Carmen Fernández, forman un equipo sólido, profesional y cohesionado, condición indispensable para que un establecimiento funcione de manera coordinada y eficiente, y el público lo pueda valorar.

Ensaladilla, salmorejo de remolacha, ajoblanco, salmón marinado, timbal de pulpo, gambón a la plancha con trigo marinero, lechón a baja temperatura, etc., son algunas de las propuestas de tapas a precios razonables que La Pepona va a emplatar para disfrute del cliente. Sin olvidar una selección de quesos con sus maridajes, y con el mejor pan del mercado: el del sevillano Fidel Pernía.

Una pizarra a la entrada de La Pepona mostrará las cuatro sugerencias semanales. Además, durante la última semana de cada mes se llevarán a cabo unas jornadas dedicadas a un producto, plato o región. Por ejemplo, la que viene se dedicará a la ensaladilla, con propuestas que van desde la tradicional a la templada de ibéricos, oriental con mayonesa de soja, bacalao y naranjas o la ensaladilla de gambas, entre otros. Todas ellas al precio único de 2,5 euros. Un sencillo y selecto disfrute.

En cuanto a los vinos, el 90% de las referencias de La Pepona se pueden consumir por copas. Este sistema, cada vez más arraigado en la buena hostelería, acercará sin duda al cliente del bar de tapas a los buenos vinos de la tierra, tal vez desconocidos, y que a veces no se atreve a pedir. La Pepona va a apostar por los vinos de Jerez y Sanlúcar.

Un ambiente moderno, dinámico, con los espacios bien aprovechados y con una oferta centrada en las tapas, hacen de La Pepona un sitio para archivar y para recomendar a nuestros amigos, o para llevarlos con nosotros. El local funcionará desde primera hora de la mañana con desayunos a base de aceites de calidad, que tanto agradece el centro más selecto de Sevilla, y así hasta las tapas de la cena.

He tenido la suerte de probar gran parte de su carta –cuyas imágenes inserto en modo mosaico- y deduzco que aquí la tapa es la protagonista absoluta, cada una es única en su composición y emplatado, porque demuestra el gran trabajo realizado por el equipo de cocina, que toca todos los palos (verduras, pescados, carnes, setas, postres…).

La costumbre del tapeo es una actividad placentera que debe desarrollarse en mi opinión sobre pequeñas muestras. Es la mejor manera de valorar y saborear las cualidades o defectos de lo que nos ponen por delante.

Yo espero que La Pepona continúe en la línea que ha marcado en su inauguración, porque está en la vanguardia de la tapa que une producto y técnica, y en Sevilla hay que filtrar para diferenciar las muchas ofertas de bares.

¡Mucha suerte!