Y desde noviembre hasta marzo, y así hasta The Feria of Seville, en que empezará la caló. Pero de momento, adiós gazpacho, hasta el año que viene, y bienvenido señor pisto de verduras, que ya es octubre y podemos dormir con una colchita de algodón. La semana pasada estrené el primer pisto de la temporada 2013-14. Aquí tenéis mi receta por si os interesa. La única novedad es que también pongo pimiento rojo, que está claro que mejora muchísimo el plato.

Creo que el pisto es la receta reina de las verduras en casa. Lo tiene todo, si se lo queremos poner, por supuesto: aceite de oliva virgen extra, calabacines y berenjenas frescos, tomates en su punto, y una patatita cocida que le da un toque final. Puede conservarse estupendamente en una fiambrera en el frigorífico varios días, de dónde iremos sacando para diferentes ocasiones.

Pero no es tan fácil hacer un buen pisto. De momento hay una condición necesaria aunque no suficiente que es un sofrito bien resuelto. Ajitos, cebollas y pimientos verdes y rojos deben interactuar a su aire, primero fuerte y luego algo más suave, como unos diez minutos. A continuación vendría el tomate ya pelado y troceado, producto sobre el que a veces no podemos tener control sobre su calidad, en función de la temporada y de su origen. Luego la jugada sigue con berenjenas y calabacines troceados que cuecen dentro de la cazuela en el propio jugo común. No olvidar la patata y la sal.

Mi teoría es que es el tomate el que hace inclinar la balanza del resultado final en lo que al pisto se refiere. Su composición, su pulpa y su agua relativa puede hacer que los demás ingredientes se fusionen apasionadamente entre sí o que terminen todos enfadados.

Bueno, es octubre y debería ser la fiesta del pisto en todos los hogares, plato que debería correr como la cerveza en Alemania. Es el homenaje a las verduras en su mejor momento sobre un plato calentito. Por ello hay que mimarlas y llevarlas con elegancia y honores a la mesa. Y admite un huevo frito de compañía.

Creo que más entrado el invierno, nos espera el puchero, pero ésa es otra historia….