En el acto de presentación de la “II Ruta de la Tapa dulce-salado”, celebrado a finales de agosto en Barbate (Cádiz), tuve ocasión de conocer a José Jódar, cocinero barbateño profesional con unos 30 años de experiencia. Además del cambio de impresiones y la conversación en estos actos –uno de sus aspectos más positivos además de las degustaciones de productos- , supe que Jódar además enseña cocina a los chavales, gracias a unos cursos organizados anualmente por el área de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Barbate. Lógicamente, le rogué que me diera alguna información para publicar en este blog, y así ha sido.

Este profesor de cocina ha trabajado en restaurantes, hoteles, pizzerías, chiringuitos, etc., por lo que tiene ya un amplio bagaje en las funciones de cocina profesional.

Según me comentó, la idea de enseñar a cocinar surgió de la necesidad que tienen los jóvenes, que se ven obligados a trasladarse de ciudad, para cursos estudios en la Universidad, y que son incapaces de prepararse su propia comida, lejos como están del hogar familiar (Jódar alude a no saber ni freír un huevo).

El traslado de los chicos –y lo sabemos por experiencia- suele provocar un “tráfico” de fiambreras con los platos de cuchareo preparados por las madres –las tradicionales cocineras de casa- , que estos jóvenes se llevan congelados para gastarlos durante toda la semana hasta su vuelta el domingo.

También según nuestro cocinero, en Barbate hay chicos y chicas muy interesados en aprender a cocinar, y más aún debido al auge gastronómico que está adquiriendo su producto estrella: el atún. Allí se pesca, se seca, se sala y se utiliza para mil y una recetas tradicionales o innovadoras –de la cocina japonesa por ejemplo-. Todas estas técnicas se enseñan en las clases de José Jódar.

No obstante, el curso de cocina incluye platos de la gastronomía local, con recetas  sencillas y atractivas para “encender en ellos la chispa y la pasión por la cocina” según declara el profesor: sopas, guisos, ensaladas, pescados, carnes, postres, etc., son el contenido de una completa y básica formación. La cocina internacional también está presente en estos talleres.

Y no solo van a aprender a cocinar para mejorar su alimentación, sino que estos chavales gracias a la formación recibida podrán optar por un empleo en hoteles y restaurantes de la zona. La inserción laboral es el gran objetivo del curso.

La duración del taller es de seis meses, a razón de dos días a la semana, en horario de tarde para no hacerlo coincidir con las clases del instituto.

Esta iniciativa de formar en cocina que ha tenido el Ayuntamiento de Barbate, dirigido a jóvenes estudiantes de secundaria, es una gran idea con beneficios aprovechables en muchos aspectos, dado el interés que suscita actualmente nuestra cocina en todos los sectores sociales. Educar en la buena cocina, sus fundamentos y sus técnicas creará un ambiente favorable a los mejores hábitos en la alimentación.