Obligaciones blogueras me impidieron estar en la primera edición. Pero sí participé en este “II Encuentro de Blogueros de Gastronomía en Rota, Tierra, Mar y Viñas”, evento organizado con gran profesionalidad y cariño por la Delegación de Turismo y Comercio del Ayuntamiento de la Villa de Rota. Asistieron más de treinta personas pertenecientes a 15 blogs y webs gastronómicos. Pilar Ruiz Rodriguez-Rubio, técnico de turismo municipal fue nuestra amable anfitriona, representando también a las empresas roteñas patrocinadoras: Bodega El Gato, Diverso Vino y Tapas, Restaurante El Badulaque y Hotel Playa de la Luz.

Pues bien, la jornada turístico-bloguera comenzó con la visita a los corrales de pesca, que son cercados con muros de piedra, construidos en la zona playera  visible con la bajamar. Eso hace que se inunde con la pleamar y queden atrapados en su interior diferentes especies de pescado que luego son capturados por los corraleros. Los corrales de pesca son típicos de las localidades de la costa noroeste de Cádiz (Sanlúcar, Chipiona y Rota), y existen desde la antigüedad. Son monumentos naturales desde el año 2002.

David Campos, presidente de ACOR. (Asociación de Corraleros), nieto e hijo de corraleros, nos condujo a un paseo por el interior de estos cercados naturales de pesca, explotados durante años mediante concesión administrativa, otorgada en escritura pública. En breve, todos los corrales roteños pasarán a ser propiedad del Ayuntamiento de la villa, aunque son competencia de la Demarcación de Costas.  Campos aludió a la estrecha relación entre la actividad pesquera y la explotación hortofrutícola de Rota, a través de la mayetería (de la que hablaremos en otra entrada). Los corraleros solían ser también mayetos.

La Asociación ACOR nació en 2006, para la protección de la actividad corralera. Cinco corrales de pesca permanecen en Rota, en esta zona de playa llamada de La Almadraba –unos mejor conservados que otros-, bajo los nombres de Corral de Encima, de En medio, El Chico, El Chiquillo y San Clemente, todos activos en la actualidad. El Corral Candón desaparece en el año 72. Con sus piedras se construyeron casas.

En la antigüedad los corrales de pesca pertenecían al Ducado de Medina Sidonia, y se explotaban en régimen de concesión por un tiempo determinado. Sabemos que en 1926 un corral se vendió por 3.000 pesetas. La mayoría de estas explotaciones pasaban de padres a hijos. Hoy solo tiene concesión el corral El Chiquillo, a favor de la familia Lobato.

El trabajo de los corrales de pesca -en donde se ocupan más de veinte personas- depende de las dos mareas diarias. Los corraleros emplean en sus labores de captura una serie de herramientas –ceroncillo (cestito hoy sustituido por cubo de plástico), pinche (para la almeja fina), francajo (para hurgar y capturar el choco),  garabato (para pulpos y erizos), y la espadilla (útil en mareas nocturnas). No obstante, el pescado golpeado disminuía su valor en el mercado. La tarraya es la red que sirve para capturar el pescado bajo las piedras planas de los corrales. El descabece es el momento de la bajada de las aguas. Las corrientes tiran del pescado.

Según Campos, antes los muros de los corrales eran más pequeños y abruptos. Ahora, con o sin hormigón y hechos a base de piedras dispuestas verticalmente, son más visitables, como pudimos comprobar en nuestro largo paseo por estos muros, adentrándonos bastante en su interior. Cada foso tenía su nombre. Durante las llamadas mareas muertas (del mínimo coeficiente), era cuando mejor se pescaba. Charca es dónde se concentran los pescaderos, con distintos nombres. En esta época veraniega, las aguas están calientes y apenas hay pescado. La pesca en los corrales es sostenible, selectiva, y al subir el agua, el pez de menor tamaño vuelve al mar. No obstante, ya no es rentable económicamente.

Diversas especies se capturan en estos corrales de pesca roteños: en noviembre-diciembre se pesca el robalo; la lisa de enero a marzo, comenzando la captura del choco, que se extiende de marzo a junio. Desde julio hasta septiembre la pesca es prácticamente inexistente, salvo algunos boquerones.

Playa y campo son los dos pilares en los que ha descansado la economía de Rota, de unos 30.000 habitantes censados. Ambos ofrecían productos tanto para la subsistencia como para la venta en mercados próximos como por ejemplo Jerez.

Los corrales son un bello y acertado ejemplo de la antigua pesca artesanal y sostenible, para esta localidad hoy referente turístico de la provincia gaditana, con una fuerte marca propia por historia y riqueza natural. La Asociación ACOR trabaja por la difusión de este tradicional arte de pesca, ejemplo del ingenio humano.

El paseo guiado por los corrales de pesca es una actividad más que recomendable para todos.

Más información: Cádiz gusta

(Continuará).