Detente pasajero. Fija tu atención en esta losa: lee, pues, y sabrás: que esta casa ya en siglos anteriores, fue reconocida por mansión divina, pues en el año 1692 de la era cristiana, cuando ocupaba la silla apostólica Inocencio XII, reynando en España el Sr. Don Carlos II, siendo obispo de esta diócesis el Iltmo. Sr. D. José de Barcia y Zambrano y gobernador de esta plaza el Excmo. Sr. D. Francisco de Velasco; habiendo salido la procesión del Corpus en que era conducido con toda pompa y triunfo el arca verdadera que contiene el pan angélico esto es, el verbo humanado, se levantó una tormenta de la cual provino una terrible lluvia. Por lo que parecía estaba la magestad expuesta a una gran irreverencia; entonces el señor de estas casas, D. Diego de Barrios, se presentó postrado a recibir el Santísimo Sacramento con una fe que causaría emulación a la del centurión, y aunque se confesaba indigno de que el Señor pasase los umbrales de la casa, mereció recibirlo en su oratorio con el mayor honor y suntuosidad; por lo cual, queriendo el católico rey por disposición divina cooperar a un acto tan religioso, le concedió prerrogativas a esta casa. Por cuyo motivo, el sr. D. Diego de Barrios, en señal de gratitud y de una memoria que debía inmortalizarse, dejó este monumento a la posteridad”.

Esta inscripción en latín figura en el frontispicio de esta bella casa, situada en la calle Cristóbal Colón de Cádiz, muy cerca del muelle. Habla de que el 3 de junio de 1692 pasaba por esta calle la procesión del Corpus Christi, cuando comenzó a llover torrencialmente. El dueño de la casa, Don Diego de Barrios de la Rosa y Soto, rico comerciante portugués, salió y le pidió al obispo que se refugiara al Santísimo en el Oratorio que tenía en su casa, hasta que el tiempo mejorara.

Tras la extraordinaria visita, D. Diego, impresionado, decide reedificar su casa, ampliándola con dos fincas laterales, quedando el edificio tal como ha llegado hasta nuestros días.

La portada de la casa es de mármol de Carrara obra del escultor Jacobo Antonio Ponzanelli. El edificio cuenta también con una torre mirador (al parecer, la original y más antigua), para poder divisar la llegada de los barcos procedentes de América –las inversiones de estos comerciantes- cargados de oro y plata. Desde el mirador puede contemplarse tanto el muelle de la bahía como el océano, al otro lado.

Una vez finalizadas las obras, D. Diego solicitó del rey de España el privilegio de las Cadenas, que consistía en la instalación de unas columnas enlazadas por unas cadenas, que garantizaban la inmunidad ante la persecución de la justicia. Al parecer estas cadenas desaparecieron en 1730, pero se sigue llamando Casa de las Cadenas.

Don Diego vivió aquí hasta su muerte en 1712, con dos hijos y catorce criados. Al parecer era pariente del dueño de otro palacio singular gaditano: La Casa del Almirante, situado en el barrio de El Pópulo.

La Casa ha sido corral de vecinos, hotel, restaurante, tienda, colegio de monjas (las Esclavas), convento de sacerdotes, almacén, etc. En 1980 fue adquirida por el Ministerio de Cultura para destinarla a Archivo Histórico Provincial de Cádiz.

Pudimos visitarla hace varios años con ocasión de la celebración del Día de Patrimonio. Subimos a la torre mirador y recorrimos a continuación las salas de archivos y los talleres de restauración de documentos antiguos antes de su custodia. Los archivos recogidos en este edificio son entre otros los protocolos notariales de más de cien años de antigüedad, procedentes de todos los partidos judiciales de la provincia, así como el archivo general de la administración civil, recibiendo también donaciones, depósitos, contratos de comodato de documentos, etc.,

El archivo realiza visitas guiadas, exposiciones temporales y publicaciones especializadas.

La casa también conserva la bella escalinata original, con símbolos eucarísticos en el techo. Tal exageración en la colocación de símbolos cristianos en la casa, hace pensar que D. Diego de Barrios podría estar bajo la sospecha de profesar la fe judía y querría demostrar lo contrario por temor a la Inquisición. Hace pocas semanas finalizaron unas obras de limpieza y restauración de su fachada, por lo que la casa luce más bella todavía.

 

Más información: www.juntadeandalucia.es/cultura/archivos

 

Fuente: Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía.