En pleno agosto llegó mi cuñada con una sandía de su pueblo extremeño que pesaba nada menos que 7 kilos. Como teníamos más fruta pendiente de comer, la sandía se quedó en el suelo dentro de una bolsa esperando turno, y claro, cada vez que se limpiaba la cocina había que levantar aquellos 7 kilos… Sandías y melones son frutas ricas y propias del verano, pero pertenecen a la cocina de familia numerosa, o a la de reuniones de amigos, so pena de tener que repetirlas a diario mientras duren. En nuestro caso, costó trabajo, pero la sandía acabó cayendo como el resto de la comida, que de eso se trata, de no tirar nada. Con los últimos trozos hicimos esta crema riquísima que pusimos de postre.

 

Ingredientes para dos personas: una tajada de sandía, dos de melón, un chorro de leche evaporada y una pizca de canela molida.

No hay más que limpiar de pepitas y de piel el melón y la sandía, trocearlo todo y mezclarlo en batidora junto con el chorreón de leche evaporada (más ligera que la nata líquida). Servir fresquito en la mesa, y allí, añadir la canela molida, que le da un punto estupendo.

Para más raciones, no hay más que ajustar las cantidades. El melón le da más consistencia a la sandía, que lleva demasiada agua.