Llevo varios días pensando en esta entrada: intentar describir y analizar -bajo mi modesto entender de bloguera de mesa camilla- el problema de por qué compramos cosas que no sirven para nada….y que además son para comer, claro. Además, todo esto con dos cervezas que acabo de tomarme tras un día de disgustos familiares. “Beber para olvidar diría mi padre, q.e.p.d.”. Bueno, he tomado como referencia el libro de Julio Basulto titulado “Se me hace bola”, dedicado a la alimentación infantil, pero que también da un repaso impecable a la alimentación de los adultos, que además, entre otras cosas, tenemos la obligación de dar buen ejemplo también con el modo de comer, y que rara vez lo cumplimos. Veamos lo que dice este señor sobre superfluo…

«… El congelador de nuestros hogres, además de comida, tienen cajas con helados los doce meses del año (hace unos años solo teníamos helados -y pocos- en verano) y el resto de nuestra despensa rebosa calorías vacías….» 

La observación de un carrito de la compra lleno lo dice todo: grandes botellas de refrescos, muchos refrescos, todos con mucho azúcar, y muchos zumos en envases tetra-briks, además de los malditos precocinados, que muestran un paisaje desolador nutricionalmente hablando…. Los carros están llenos de alimentos con los que luego no vamos a poder comer, o mejor dicho, cocinar, o también dicho alimentarnos…. Un desastre, vamos.

Y ahora viene la gran pregunta: ¿qué es lo necesario y qué es lo superfluo en la alimentación?. Hombre, yo propondría que pescado, carne, legumbres, cereales, huevos, verduras, hortalizas, lácteos y frutas son los pilares de una dieta decente….  es decir, alimentos de verdad…Y que lo demás es totalmente superfluo, innecesario. Es decir, que pastelería o bollería, refrescos, platos precocinados, carnes procesadas, lácteos complicados y embutidos varios, pues que no son necesarios en una dieta saludable. Por ello, para una familia que viva con apuros económicos esto debería ser su guía a la hora de comprar los productos de alimentación, porque se trata de comer bien empleando el dinero lo más eficientemente posible…..sin embargo siempre vemos los carritos llenos de cosas superfluas, está claro.

Entonces, podríamos definir lo superfluo como aquello que hemos comprado solo por deseo, por placer y no por necesidad, como se decía antes. Y en alimentación lo necesario es aquello que sirve para alimentarnos, para aportarnos nutrientes, vitaminas o proteínas, pero que seguramente no nos dará tanto placer como lo superfluo. (!!!!!)

Pero como ocurre en las demás cosas, lo superfluo es a veces lo más importante porque no se distingue ni se reconoce, y se disfraza entre lo realmente necesario.

Esta es mi reflexión de esta noche. Pero el tema de lo necesario y lo superfluo  me parece punto de partida de muchas conductas en lo que a alimentación se refiere… y perdonad lo de escribir con dos cervezas encima.

Hasta el próximo post.