De un tiempo a esta parte se están notando cambios cualitativos en las existencias de los supermercados y otros establecimientos de consumo.  Está claro que todo aquello que se vende poco o que no es muy rentable, es retirado rápidamente de los lineales de las tiendas o se reducen las existencias. Cosas que antes se compraban sin dificultad, ahora resulta que encontrarlas es misión imposible. Y esto ocurre no solo en el pequeño comercio, sino también en las grandes superficies, incluso las más selectas, que ya dejan de traer algunas primeras marcas. Y aprovecho esta entradilla para dar algunas quejas personales mías sobre asuntos sin importancia por supuesto, pero que ponen de manifiesto los cambios de estrategia hacia el consumidor.

Yogures naturales desnatados y sin edulcorar: no sé por qué escasean tanto.  Antes eran el producto más popular en las tiendas, destinado a dietas de adelgazamiento y alimentación blanda. Ahora todos son yogures con frutas (????), cereales, sojas, y no sé cuantas cosas más. Un yogur blanco desnatado y sin azúcar debe ser algo muy gourmet, porque cuesta encontrarlo.

Mantequillas: lo mismo. En las vitrinas de lácteos se exhiben multitud de marcas de margarinas (que no son lo mismo), pero en mantequillas tradicionales solo de vez en cuando aparecen en marcas blancas. Está claro que es un producto que ha perdido popularidad y de verdad que lo siento. La mantequilla llevará muchas calorías pero ante todo es un producto natural, auténtico, original. Para encontrar una marca clásica tengo que entrenarme a fondo en más de un supermercado.

Galletas: también tienen un mundo muy complicado. Es una tarea dificilísima encontrar unas gallegas tipo “maría”, aquellas con las que siempre hemos merendado y hemos elaborado ricas tartas…. Eso sí, las estanterías están atiborradas de galletas en varios idiomas, con diferentes ingredientes, mezclas, presentaciones o especiales de dietética…. Y ¡qué sé yo!, pero no encuentro una simple galleta de toda la vida, y si la hay también está escondida….

Perfumadores armarios: ¿Os habéis dado cuenta de que ya no duran tanto como antes?. Tengo la costumbre de colgar perfumadores en mis roperos para evitar malos olores y proteger la ropa. Antes –hace pocos años- era suficiente con sustituirlos cada temporada, es decir, unas tres veces al año, aunque en verano duraban menos. Ahora, al mes están agotados. Es un tema de lo más misterioso….

Prensa escrita: bueno, esto es de las cosas que más me molestan…. Los domingos me obligan a comprar el periódico junto con unas revistillas del corazón que tengo que pagar también. Siempre dejo la revista en el quiosco porque no me interesa, pero eso sí, la tengo que pagar. Este sistema me parece un insulto al lector de periódico. Me comentó un vendedor que hay muchas quejas por parte del público sobre este tema. Por ello, el domingo, no compro la prensa escrita, la leo en internet también, aunque no sea comparable con la cómoda lectura en el sofá….

Podría poner algunas quejas más, pero de momento éstas las tenía apuntadas. Si alguien tiene algo de lo que quejarse –ya sé que son pequeñas cosas sin importancia- , que comente ahora o calle para siempre.

A veces tengo la sensación de que soy una consumidora rara más que exigente. Otro día me quejaré de temas más relevantes…