A estas alturas, todo el mundo sabe o debería saber que los expertos en nutrición aconsejan realizar, como mínimo, cinco ingestas al dia, entre otras cosas porque es lo más conveniente para mantener el peso, aunque parezca un contrasentido. Esta frecuencia en las comidas permite mantener constante nuestro nivel de nutrientes en sangre (sobre todo glucosa), evitando así caer en el picoteo de alimentos ricos en grasas y azúcares.  Es decir, deberíamos hacer: desayuno, media mañana, almuerzo, merienda y cena. Aquí va una pequeña explicación.

Para poder sobrevivir, nuestro organismo ha contado durante millones de años con unos mecanismos de control y defensa. Estos mecanismos se basan en las hormonas que ayudan a superar determinadas situaciones difíciles. La adrenalina o la insulina son ejemplos de hormonas. Ésta última se encarga de gestionar la glucosa que entra en nuestro cuerpo, transportándola adónde se le necesita (músculos o tejido graso).

Y aquí aparecería el llamado cortisol, que es la hormona que se ocupa de las situaciones de estrés, regulando nuestra respuesta ante situaciones continuadas, como por ejemplo el hambre, que durante muchos años ha sido la situación más estresante para el cuerpo, por la ausencia de alimentos, sirviendo de señal de alarma para prevenir la supervivencia. El cortisol nos sigue acompañando, defendiéndonos de las situaciones difíciles, por lo que es muy importante su control para que nuestro cuerpo no sufra.

El hambre sigue siendo una amenaza para el ser humano, por lo que cuando pasamos un tiempo sin ingerir alimento (unas tres horas aproximadamente), el cuerpo produce esta hormona, que, como respuesta inmediata, creará la necesidad de buscar alimentos lo antes posible y con el mayor de los contenidos calóricos. Por ello, cualquier persona buscaría productos como snacks, chocolate, bollería, refrescos, etc.,….

El cortisol tiene una parte negativa, ya que por otro lado nos hará incapaces de controlar la cantidad de alimento que ingerimos, tratando de asegurar que almacenamos la mayor cantidad posible de alimento, ante la amenaza de llevar 3 horas sin comer.

En conclusión, para evitar comer en exceso, hay que evitar que aparezca el Cortisol, y para mantenerlo a raya, debemos ingerir alimento cada 3 horas. De ese modo nunca sonará esa alarma….

Esta teoría nos lleva a valorar en primer lugar la gran importancia del desayuno (ver Sociedad Española de Nutrición Comunitaria). Pero deberíamos saber algo más del resto de las comidas.

Esto es fundamental para una correcta educación alimentaria.