¡Qué olvidada tenemos esta zona de Cádiz!.  Me refiero a la plaza de El Mentidero, con bares con terrazas y un estilo más “internacional”. En la noche del sábado participamos en una cata de cervezas artesanas de trigo en el bar Ay Carmela –funcionando desde septiembre pasado- , dirigida por el joven y sin embargo experto cervecero Benji Gómez, del blog En Copa Sabe Mejor. Fueron seis selectas cervezas.

Benji repasó el origen de la cerveza, hace 5.000 años en Mesopotamia, junto a los bíblicos ríos Tigris y Éufrates, en pueblos de culturas politeístas, a cuyas divinidades atribuían las buenas cosechas. De ahí pasó a Egipto, donde funcionaba como medio de pago. Los fenicios la adoptaron y la transportaron por el Mediterráneo. Pero los griegos y romanos consideraron la cerveza como bebida de segunda categoría, propia de pueblos bárbaros. Hasta que en la Edad Media, la Iglesia decide controlar la producción de cerveza, que se utilizaba como purificador del agua potable, sobre todo en las batallas. Así fue como en las abadías medievales se producía cerveza de diferentes calidades según el destino; peregrinos o esclavos; clero y burgueses o nobleza y alto clero. A las mujeres no se les permitía beber cerveza, aunque participaban en su elaboración. Solo podían consumirla en determinadas fechas de año y previo pago de un diezmo especial (!!!)

La ley de Pureza del año 1516 en Alemania, fija los ingredientes de la cerveza: agua, malta y lúpulo, como norma de calidad, evitando otros productos del campo. Por entonces la nobleza domina la producción cervecera. Sobre 1826, con la Revolución Industrial, aparece la cerveza Pilsen, de baja fermentación y denominación de origen. Es distinta a las anteriores, más clara, más fácil de beber, aunque de menor calidad y precio. De nuevo decae el consumo de la cerveza, desprestigiándose frente al vino.

Hoy existen gran cantidad de microcerveceras, sobre todo en Europa, que rompen con la “dictadura” de la Ley de 1516, apostando por la libertad de ingredientes en la producción de cerveza, consumiéndose en los llamados Brewpubs, que solo ofrecen su propia espumosa. En España están creciendo estas pequeñas productoras.

Para producir cerveza es cuestión de ir probando con diferentes ingredientes hasta encontrar el que nos gusta. Hay varios tipos: Ale, que fermenta entre 15-20º y existen más de 200. Lager, fermenta de 5 a 9º y Lambic, que fermenta espontáneamente. Es complicado fabricar cerveza, pues un pequeño despiste puede arruinar la producción. El agua es muy importante, ya que nunca sabe igual. Además de los ingredientes, hay que citar la molienda, según levadura, reposo, envasado o embotellado, donde también fermenta la cerveza.

Es importante el oído para escuchar el carbónico. Debe mantenerse en boca 5 segundos solo, controlando la temperatura, y servirse en su propia copa, para favorecer color, espuma, etc. El vaso de tubo perjudica a la espuma y al sabor. Las cervezas de trigo son las más refrescantes. Y recordar que la cerveza contiene una gran cantidad de nutrientes y antioxidantes, además de vitaminas y minerales que benefician riñones, hígado, etc.

Ésta fue la cata:

1)   Weihenstephaner. De las más conocidas, hoy se encuentra fácilmente. Tiene casi 1.000 años de antigüedad, y es la más premiada y galardonada. Su levadura –a modo de masa madre- se guarda en cajas fuertes. Con posos por no estar filtrada. Es aromática, floral, con gusto a trigo y plátano. Lleva un 40% de trigo. El agua es del sur de Baviera. También recuerda a frutos secos y mejillones. Tiene mucho carbónico. Se elabora a tapa abierta y se le va retirando la espuma de la superficie.

2)   Trappe . Filtrada. Es única en el mundo de trigo y trapense a la vez. Es holandesa, hecha por los monjes en las abadías. El 10% de sus beneficios se destina a obra social, y al mantenimiento de los monasterios, casi todos en Bélgica. En Alemania las cervezas son más intensas, pero en Bélgica son más frescas, más amargas, y con más cítricos y graduación alcohólica. Marida con aves, mejillones y espárragos. Tiene unos 5,5ª. A Estados Unidos llega de la mano de los inmigrantes cerveceros europeos.

3)   Schneider Weisse Tap 5 Con Elaboración a tapa abierta, doble malta, según proporción, es muy distinta. Es más aromática, con cítricos, pinos. Ha viajado del Reino Unido a La India. Doble lúpulo y trigo normal. Tiene más alcohol -8,2º- y se emplea como digestivo después de comer.

4)   Weihenstephaner Vitus. Elegida durante los tres últimos años la mejor cerveza de trigo del mundo. Tiene 7,7º. El maridaje ideal es con carne asada, codillo o estofado.

5)   Schneider Weisse Tap 6. Con alta fermentación y menor graduación, es la consumida en las fiestas de la cerveza. Tiene 8,2º y es intensa, amarga. Va estupendamente con carne asada, postres, chocolates y frutas. Es la cerveza para el día a día.

6)   La última cerveza, Aventinus, es de doble fermentación y muy alta en alcohol (12º). Ésta nos encantó. Es ideal para acompañar a comidas copiosas como digestivo.

Hasta aquí nuestra segunda cata de cervezas. La primera fue en el local de Gadesbeer, con un maridaje ideal a base de sushi. En esta ocasión nos hemos centrado algo más en la cultura y la esencia de la cerveza. Y gracias a la sabiduría de Benji, hemos hecho un interesante recorrido por el mundo de las mejores cervezas de trigo del mundo, desde este pequeño rincón gaditano.

Y gracias también al bar Ay Carmela, que tendremos que visitar próximamente para degustar sus tapas con un poco más de tiempo, y alguna de las cervezas de su carta.