Son tantos los factores que influyen a la hora de meterse, desarrollar y culminar los platos de la comida familiar, que se entiende perfectamente que haya días con más éxitos que otros, aunque sea inexplicable desde un punto de vista racional. A veces la comida sale exquisita, otras veces aceptable y otras veces ni siquiera saca un aprobado. Y lo malo es que eso el cocinero lo intuye, lo teme….

Por supuesto que hay que hablar de los ingredientes utilizados: el que las verduras estén frescas o el que carnes y pescados sean de la máxima calidad son condicionantes que determinan el resultado de lo que vayamos a preparar. Es decir, hay que partir de la hipótesis de que todo lo que vamos a emplear en nuestro “laboratorio” tienen la mejor valoración. No obstante, aún así, el plato quedará más o menos rico. Cosas del destino.

Y es que hay que tener en cuenta también el estado de ánimo del cocinero, pero sobre todo su estado de salud; por ejemplo: un simple resfriado, que minimice su sentido del gusto y sobre todo del olfato, convierte la tarea de cocinar en una labor mucho más difícil; para mí en concreto, estaría casi fuera de control. Al no oler, no sé lo bien o lo mal que lo estoy haciendo….un desastre. Como he dicho muchas veces, yo cocino de nariz.

En resumen, creo que la cocina es un oficio de fuerte y permanente presión, aunque practiques de modo reiterado y repetitivo y seas un experto en tal o cual receta. Siempre habrá algo que te hará sentirte bien por el éxito obtenido y también habrá momentos en los que pienses que eres un cocinero mediocre y sin porvenir mediático familiar. Tal vez un pequeño malestar dificulte y condicione los resultados de un guiso que iban tan bien dirigidos…..

Para colmo, ahora vienen días de calor en los que no apetece nada meterse en la cocina. Lo único aconsejable: escoger el horario que nos sea más cómodo. Tal vez a primera hora del dia (la prefiero) o a última hora de noche. Pero la cocina hay que sobrellevarla con las condiciones que nos resulten más favorables, porque hay que comer y a ser posible bien.