En el año 1867, olvidada la guerra infame y defensiva contra los franceses, se establece en la gaditana calle Zorrilla el alemán Carlos Maier, fundando la compañía Gran Fábrica de Cervezas y Gaseosas Seltz y Aguas de Soda Carlos Maier. La firma sobrevivió hasta 1939, cuando la absorbió Cervezas de Santander (marca Cruz Blanca) y posteriormente la Fábrica de Cervezas Skol, que con el tiempo se convirtió en Cruzcampo. Durante muchos años, Cádiz no tuvo una cerveza propia. Gracias a dos gaditanos y un madrileño, podremos pedir una cerveza 100% artesana producida en Cádiz. En su logotipo figura un cañón, semejante a los que fundidos han estado protegiendo las esquinas de nuestras estrechas calles del casco histórico. Ha nacido nuestra propia cerveza, y no importa que se comercialice junto a otras del resto del mundo; lo importante es estar.

El pasado jueves asistimos en el mercado de abastos central de Cádiz a la presentación pública –ya fuera de sus instalaciones- de la cerveza Maier, la de Cádiz-Cádiz. El acto se desarrolló en la “zona de actuación y mesitas” del puesto de Gades Beer, que regenta nuestro amigo Ricardo Reyes. Dirigió el espumoso y familiar evento uno de los tres socios de Maier: Eduardo Sánchez Vallejo. Su exposición recorrió la historia de su proyecto, una aventura artesana que comenzó hace cuatro años, como quien no quiere la cosa. Hoy son ya una referencia cervecera gaditana y su producto se encuentra en la mayoría de los bares, restaurantes y en los escaparates de las tiendas de alimentación de la ciudad.

Todos los cerveceros empiezan por afición, con amigos, probando ingredientes hasta encontrar su cerveza, la que más les gusta, a partir de un producto casero y sin el ánimo de comercializar.  Pero cuando despiezas el alma y el cuerpo de la cerveza, te das cuenta de que tendrás que dedicarle todo un horario laboral. Y así ha sido.

Y volviendo al acto del jueves, contar que probamos tres cervezas (la tercera por cierto, una primicia, aún no llegó al mercado).

Pale Ale: ha tenido mucho éxito. Lleva tres tipos de malta sobre una malta base. Es de doble fermentación, en barril y en botella. Lleva miel de la sierra de Cádiz. Se comercializa desde noviembre del año pasado. Y ya en navidad se rompió el stock. Un gran éxito sin duda. Fue el regalo más comprado.

Tiene un consumo preferente de 9 meses, pero incluso después está estupenda.

Triple dorada: Con tres tipos de malta, es muy parecida a la cerveza Cruzcampo, con malta Pilsen. Es de fermentación Ale, lleva algo de trigo, miel y azúcar.

Y por último, degustamos la Brown Ale, que aún no está comercializada. Se trata de una cerveza potente. Es aromática en nariz, fácil de beber y con una espuma que se disipa rápidamente. Según mi amigo Benji Gómez, experto en cervezas, tiene notas de café y es algo especiada.

De 50 m2 iniciales, Maier ha pasado a los 90 m2 en su local de calle Cuna Vieja. Su inversión inicial fue de 200.000 euros, y actualmente ya son propietarios del local. Su objetivo es producir y comercializar una cerveza de cercanía, aunque también se vende en Granada, Barcelona, Madrid y Alicante. Es un producto independiente de las cervezas industriales existentes. Se conserva muy bien entre 15-20º. Al principio se consideraba como más amarga, pero ahora es mucho más aceptada. En Cádiz hay muchos establecimientos que ofrecen cervezas.

La fábrica de Maier funciona 12 horas al día, comenzando a las 7 de la mañana. Diariamente salen de su factoría 500 litros de cerveza, incluyendo embotellado y etiquetado a mano. Cada fermentador tiene capacidad para 1.000 botellas. Malta de cebada, lúpulo, alga irlandesa, levadura y agua de Cádiz son sus ingredientes. El 20% de la cerveza se vende en botellas y el 80% en barril. En botella, la fermentación tarda tres semanas. Al fermentar, la levadura se posa en el fondo

Su precio -más alto que el de la cerveza industrial- se debe sobre todo a ser una empresa pequeña. No obstante, piensan en asociarse para realizar compras conjuntas de la materia prima a los proveedores, lo que sin duda permitirá rebajar costes.

Dentro del actual furor por producir cervezas artesanas, al menos Cádiz no se ha quedado atrás. Y es bueno que en los bares locales pidamos nuestra cerveza. Y si de paso preferimos la Maier de barril, que sea pidiendo un bokc, como antes.