Su nombre científico es Plecthorhinchus mediterraneus, y se pesca en el sur. Tiene un cuerpo alargado y cabeza muy grande. Suele tomarse frito o asado y es pescado blanco. El borriquete –su nombre popular- comparte su guarida con otras especies como meros y lubinas y es de carácter confiado. Un grupo de cocineros de la localidad gaditana de Conil ha tomado el nombre de este pescado para la asociación que han fundado hace escasamente 6 meses, y cuya finalidad es aunar esfuerzos para difundir la cocina de Conil (mar y campo), crear vínculos para compartir conocimientos entre ellos y realizar acciones conjuntas que pongan en valor su trabajo. Todo ello repercutirá positivamente en la gastronomía y el turismo de Conil. “Los Borriquetes” cuenta en la actualidad con casi 70 miembros.

El pasado lunes, con motivo de la XVII edición de la Ruta del Atún en Conil, la Asociación de Cocineros “Los Borriquetes” organizaron y ofrecieron una jornada gastronómica dedicada al túnido, que contó con varias ponencias (de las que hablaremos en otro post por su gran interés), así como una degustación de 14 platos de atún, elaborados por otros tantos jefes de cocina de la asociación. El acto tuvo lugar en la Escuela de Hostelería La Atalaya de la localidad y fue todo un éxito.

Una mesa expositora con todas las piezas de un ejemplar de atún recién ronqueado, junto a una proyección de vídeos sobre las labores de captura en las almadrabas, ambientaron el salón que acogió la jornada.

Platos como arroz almadrabero, levantá (me encantó), flor de garum en tartar de atún rojo (de Petri Benítez, sensacional), atún a la faraona, espeto de atún, entre otros, y un bombón de atún, causaron sensación entre los asistentes.

La localidad de Conil está considerada históricamente como la huerta de Cádiz, por sus verduras y hortalizas. Alcauciles, habichuelas pías, tomates y pimientos, etc., son muy apreciados en el mercado. Por otro lado, la temporada de atún de almadraba alcanza en Conil una gran popularidad entre propios y visitantes por el excelente trabajo de elaboración de los cocineros locales sobre el llamado “pata negra del mar”.

Todo ello ha dado suficientes argumentos para que estos buenos profesionales de la cocina se unan en base a su oficio sin tener en cuenta el establecimiento para el que trabajan. Se trata de apoyar la gastronomía local, contribuyendo al atractivo turístico de Conil. La Asociación «Los Borriquetes» nace con vocación de crear identidad de unión y calidad diferenciadora en la oferta gastronómica conileña. Otro de sus objetivos será rescatar recetas antiguas de Conil, hoy ya olvidadas.

Estoy segura de que estos buenos cocineros unidos van a dar mucho a Conil. De momento han sabido ver las ventajas de saber trabajar en una cocina común.